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Entrevista realizada por Ángel Manuel Gómez Espada No puedo recordar ahora cuándo comencé a fijarme en Alicia Louzao, cómo llegué hasta su poesía, plena de esa vitalidad y pulsión propias de la juventud, pero con una identidad propia que marcaba un camino muy interesante. Pero seguro que fue antes de que publicáramos aquí una entrevista que le realizara por Marta Castaño en aquellos momentos extraños de 2020. Luego regresé a ella gracias al liliputiense empeño de José María Cumbreño, infatigable editor. Había obtenido el V premio de Poesía Centrifugados / Pueblo de San Gil, un premio al que le tengo mucho cariño, por haber sido jurado en la primera edición y por lo que aquellos encuentros de Poesía significaron para mí. Nadie dirá que estuvimos aquí era la certidumbre de aquella primera sospecha. Louzao, desde su propuesta poética desde El Ferrol, era una voz genuina y a tener en cuenta. Muy pocos meses después llegó Cabeza de familia (Lastura, 2024), con el que se había adjudicado el prestigioso Leonor de Poesía. Y allí pudimos encontrar a una poeta que reivindicaba a Manrique. A Manrique, nada más y nada menos. Solo por eso ya... Aprovechamos la llegada de un nuevo libro, Héroe menor, para charlar con ella y conocerla un poco mejor. EL COLOQUIO DE LOS PERROS: ¿Cómo fue la idea para construir este libro? ALICIA LOUZAO: Como soy lectora de clásicos, de los que no me despego, supongo que es natural el impulso de situar figuras heroicas o mitológicas en el contexto actual en el que vivo. Igual que un artista, si atraviesa una muerte cercana, acaba expresando dicha muerte mediante un libro, una escultura, una pintura. Quizá este ejercicio sea más bien catártico, pero al fin y al cabo, son las experiencias que está viviendo. Yo vivo de modo habitual con el mundo clásico presente. ECPD: ¿Dónde encontraríamos hoy un héroe menor, en cualquier sociedad? AL: En cualquier adulto que no sepa muy bien, a pesar de los años que le caen encima de forma puntual y rigurosa, qué rumbo llevar en su vida. Esperamos que un adolescente sea un bala perdida, pero un adulto que quiere aferrarse a una vida recta pero que no sabe dónde está ese norte que no debemos perder, ¿qué es? ECDP: ¿Y por qué crees que este héroe menor ha de ser poetizable? AL: Aquí creo que los muchos héroes que nos miran desde páginas de libros, digamos ya sagradas, son ejemplo de que un héroe es poetizable. Jasón, Ulises, Diodemes, Idomeneo y, por supuesto, Héctor. Mi héroe es menor porque no es comparable a estos otros, que son gloriosos y llevan siglos ilustrándonos con sus aventuras, pero en eso reside también su falta de relevancia. ECDP: ¿Hay que regresar siempre a los clásicos, sobre todo a los clásicos olvidados o ninguneados? AL: Sí, claro. Pero no sé si hay clásicos olvidados, es un alivio pensar que en cualquier habitación del mundo cualquier “recuncho”, que se dice en mi otra lengua materna, hay un friki deleitándose con cuatro páginas perdidas de un poeta grandioso pero que no conoce prácticamente nadie. ECDP: ¿Por qué una poeta del siglo XXI recomienda leer a Ión de Quíos, Diágoras de Melos o Anacreonte? AL: “Si vas a decir lo que quieres, también vas a oír lo que no quieres”, epigrama de Alcmán, poeta espartano del siglo VII a.C. Esa máxima podría figurar en todo imán en nevera, portada de libro de texto o encabezamiento antes de hablar. Cómo no voy a leer a estos poetas si me están enseñando cómo vivir mejor. A veces, sobre todo en las redes furibundas, llego a leer afirmaciones como “leer no te hace mejor persona”. Puede que quien lo defienda crea que está posicionándose a favor de una especie de educación de la calle, donde leer equivale a tener una posición social elevada. Con la cantidad de bibliotecas públicas abiertas del país, leer no es un privilegio y sí que te hace mejor persona: porque leer educa. No todos los libros cumplen esta misión, claro, pero me estoy olvidando de muchos títulos para centrarme en este catálogo de autores clásicos. Marcial se ríe de la vanidad, Epicteto da consejos sobre valores, Marco Aurelio está de moda. Si me gustan, debo recomendarlos, igual que recomiendas a un amigo visitar una playa desconocida por su belleza, o comer un tipo de pastel. ECDP: Percibo que muchos poetas actuales de nuestro país crean una nube de silencio alrededor de los clásicos en sus redes sociales. ¿Acaso lo de recomendar libros también se ha convertido en una fórmula instagrameable? AL: Es una técnica, esta de recomendar vivos por cortesía o por conseguir medrar a fuerza de machacar con ciertos nombres, y filtrarte en concursos o editoriales, que ya vivió en sus carnes Marcial. En uno de sus epigramas le reprocha a un autor que se hace el longuis, o el de Covas, dado que él lo mencionó en un poema y ahora va por ahí el tío pensando que no le debe nada. Le debe que ahora este poeta, desconocido por nosotros, mencione a Marcial en los suyos. Es todo un círculo social muy parecido al de la actualidad. También Epicteto, de un modo más universal que no se aplica sólo al circuito literario, afirma que, si un rico no te invita a su cena, puesto que sólo invita a quienes le adulan, ¿de qué te quejas? Si tú no le adulas nunca, no esperes que te invite. ECDP: Y ya que estamos, ¿qué importancia les das a las redes sociales desde el punto de vista de persona y desde la perspectiva poética? AL: No tengo muy claro para qué sirven. Con el paso de los meses, porque no son años sino meses ya que la tecnología avanza vertiginosamente, busco más la ligereza en mi vida. Veo perfiles bastantes ridículos en literatura y mucho abuso de carne, y otros que resultan interesantes o que querrías emular. Yo mantengo privada mi vida personal y expongo sólo los textos que me gustan y, claro, también te publicitas. Si me invitan a un festival, como Vociferio, o publico un libro próximo o gano un premio, como el Rosalía de Castro, lo anuncio. Para mí es como un linkedin pero con colores y memes. ECDP: ¿Hay un guiño en este libro a la idea de Ulises en Galicia? AL: Sí, por supuesto, sobre todo porque nadie pierde el sur, sólo se pierde el norte. Yo le tengo mucho amor a mi tierra, tal que tras unos 8 años fuera, con muchísimos meses volviendo a ella por el medio: vacaciones y fines de semana, me estoy estableciendo en ella de nuevo. Son más de 23 años asentada en Ferrol, es normal que mi héroe busque este destino porque es su propio origen. Ahí sí reconozco que hay un matiz personal, pero que nadie podría interpretar a no ser que me conozca un poco. ECDP: ¿Las musas actuales se transmutan en personajes como Catherine Denueve? ¿Cuáles serían tus referentes culturales contemporáneos más marcados? Nos vale con que nos comentes aquellos que han estado más o menos presentes en la composición de este libro. AL: Catherine Deneuve aparece un poco como chiste, como actriz a mí no me convence, es una especie de Grace Kelly hierática y epítome de frialdad. Quizá fruto de una convención social, como el traje nuevo del emperador. Sailor Moon, las Barbies, Xabarín Club, son referentes que vivió cualquier niña de mi generación, sobre todo criada en Galicia, por la referencia a los dibujos. Actores como Keanu Reeves, Pitt, Helena Bonham-Carter, todos aquellos que aparecen en películas que me gustan o, incluso, que no. ECDP: Asómate a la ventana y apunta con la pistola a aquel que no mira / porque olvidó sus ojos en otro tiempo o porque ya no necesita que le marquen el camino. ¿Es esta la función esencial que consideras que ha de tener un poeta en la actualidad? AL: En cuanto a la obra, algunos escriben sobre todo resquicio privado de su vida, otros que son más ensimismados, otros más experimentales, otros que navegan al pasado... La verdad es que armonizo más con la tercera categoría, me resulta más interesante que alguien que ama leer me cuente las lecturas que le marcaron a través de sus versos, reinterpretándolas. No empatizo con el eterno yo lírico cuya función parece que sea elevarse para darnos lecciones de moral, o con el yo lírico más intimista como constante. Pero claro, el arte abarca todo tipo de gustos. ECDP: En dos de los poemas más sobresalientes, para quien habla, siento que hablas del sueño y del concepto de que sueño y poesía siempre están imbricados de algún modo. Me estoy refiriendo a los poemas Nomen nescio y Siesta popular. Composiciones en las que aparece el versículo de herencia surrealista, además. ¿Qué importancia le das a estos conceptos (sueño, surrealismo) en este libro? ¿Son consignas en las que se mueva muy cómodo nuestro héroe menor?
AL: Lo onírico invita a la creación de imágenes de tono experimental que pueden contener todo tipo de figuraciones metafóricas donde no se ve sentido, pero lo hay. Quién no guarda una pequeña libreta para escribir sus sueños. Este héroe está adormilado vagando por la tierra en busca de un destino donde descansar. Cuando uno no sabe hacia dónde dirigirse, espera que las cosas vayan por sí solas ordenándose. Y mientras tanto, puede perfectamente estar dormido. ECDP: Esa mitología que se va construyendo a lo largo de las tres partes del libro, de fuerte raigambre rural y bucólica, casi podríamos decir arcadiana, choca como contra un rompeolas con referencias de un microcosmos de marcas e iconos contemporáneos (Zara, Pokémon, Kellog’s, Keanu Reeve…) en poemas donde San Agustín se tropieza, al parecer de manera intencionada, con Bimba y Lola o donde se asemeja al Rolando de los Cancioneros con Goku. ¿Eras consciente de la potencia y la fuerza de estas imágenes poéticas mientras ibas hilvanando el libro? AL: No, la verdad, pues me limito a guardar referentes para mí imprescindibles como Rolando o Santa Teresa, y luego los combino con todo aquello que forma parte de mi realidad. Cuando lees El cantar de los cantares, todas las metáforas se relacionan con la vid, el trigo, las cabras. Porque eran la realidad del autor. Pero ahora el brillo de una cara bonita podríamos compararlo con la carrocería de un Fiat recién lavado y pulido. Sin embargo, ayer paseando por una playa de por aquí (Ferrol) me fijé en la luna que bañaba el mar. Esa imagen a las 22.00 ya la vieron los griegos, los latinos, la cantaron y la encumbraron. Ahí sí que pensé que me separaba un hilito tan sólo de ellos. ECDP: Y para ir terminando, incidamos un poco en la idea del comienzo de esta entrevista. Tiene el héroe el mismo rostro / de chico tranquilo que mastica Boomer y canta a las aves / en un soplo que se clava en el mar. Así concluye “Espejo”. ¿Sería esta la representación del héroe menor que vertebra todo el libro? ¿Serían estas las musas y los héroes con los que habitamos en la actualidad y los que tenemos que abrazarnos para poder levantarnos cada día? AL: La calma y la tranquilidad en la vida es todo a lo que aspiramos muchos a medida, sobre todo, que otras distracciones se reducen y se va puliendo la piedra, por así decirlo, hasta hallar lo que realmente es importante. Un chico que masca chicle de fresa mirando el mar con las gaviotas de fondo es tal cual la imagen ideal de final del día, de semana: nada sobre tu espalda. Mi héroe busca eso, como buscamos muchos. ECDP: Para finalizar, una curiosidad. Las dos palabras que abren y cierran su poemario son “Vine” y “ahora”. ¿Crees que Alicia Louzao ha venido para quedarse como un referente de la nueva poesía que se está haciendo en nuestro país? AL: No soy yo persona adecuada para realizar tal afirmación. Si dijera que sí, y creyera en eso, seguro que de estar vivo Marcial me elegiría como figura en su catálogo de vicios humanos, en concreto, la vanidad. Son otros los que deben decidirlo, sobre todo, aquellos lectores que generosamente quieran acercarse a leer mis libros.
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Entrevista realizada por MARTA CASTAÑO Alicia Louzao nace en Ferrol en 1987, es doctora en Filología Hispánica y licenciada en Filología Inglesa. La autora presenta estos días El circo volador (Versátiles, 2020), su segundo libro de poesía que, al igual que el primero, se aleja de las normas del “poemario” entendido como tal. ‘Pausa para una tostada’ es el relato que salió publicado en La Gran Belleza, y uno de sus versos fue seleccionado por la iniciativa de Versos al Paso (Madrid). Colabora escribiendo en diversas revistas de literatura como Ocultalit o Quimera. Las palabras laten y respiran dentro de este libro que aboga por la libertad de movimiento de la escritura. Con un estilo mucho más cercano a la prosa poética, la autora nos relata una serie de historias a través de un recorrido por los diversos espacios de un circo imaginario en los que nos encontramos con curiosos personajes. Visitaremos los carrousels, la tienda de las pitonisas, la casa de los horrores, la habitación de los espejos y finalmente saldremos del poemario por la tienda de recuerdos. El circo volador es, de alguna manera, la continuidad de su Manual para la comprensión del insomnio (El Transbordador, 2019), ya que perpetua ese mundo onírico en el que viven los que no pueden dormir. La voz poética bien podría ser la de una niña que se ha convertido en adulta o la de una mujer adulta que vuelve a ser niña. Esa voz nos muestra un mundo surrealista que se fusiona de forma natural con la cotidianidad, con los recuerdos de sucesos reales de un pasado que ya no volverá. Alicia es capaz de convocar al futuro a través de la bella nostalgia de lo que se recuerda «con los ojos cerrados y un vaso de leche en la mano». Sus poemas nos hacen reflexionar acerca de la soledad, la muerte, la identidad o el lugar que ocupamos o deberíamos ocupar en el mundo. —EL COLOQUIO DE LOS PERROS: Alicia, este es tu segundo libro publicado en menos de un año. Eres una escritora bastante prolífica. ¿Siempre has escrito tanto? ¿Cuál es la fórmula que sigues para conseguir este volumen de escritura y ser capaz de publicar dos libros en tan poco tiempo? —ALICIA LOUZAO: La verdad es que siempre he escrito. Desde bien pequeña. Lo que hacía de niña era variar los finales de los cuentos o cambiar los personajes. Ese sería mi primer ejercicio literario, por así decirlo. El primer certamen literario de relevancia creo que lo gané en 3º de ESO, un concurso a nivel nacional en Galicia. Me decanté por las Humanidades desde que tuve la opción de elegir, y la carrera de Filología Hispánica la recuerdo como un constante día a día plagado de estímulos literarios. Así que sí, en resumen, escribí y fui evolucionando sola. Mandé a editoriales constantemente hasta que por fin El Transbordador se fijó en mí y publicaron el Manual para la comprensión del insomnio. No nos conocíamos, así que todavía me ilusionó más que aceptaran leyendo el manuscrito y creyendo en mi idea. Es una editorial que hace libros maravillosos y que apostó por mi Manual, igual que Versátiles ha apostado por El circo volador. —ECP: Algunos de los temas fundamentales de tus poemas son la muerte, el duelo, el paso del tiempo y la necesidad de crear mundos ficticios e historias que nos ayuden a sobrellevar una realidad dolorosa. Con estas premisas creas mundos que se configuran gracias a conceptos como la “muerte”, “dormir”, el “insomnio” y los “sueños”. ¿Crees que la literatura es esa suerte de sueño en la vigilia que nos ayuda a soportar la realidad? —AP: Me encanta esa imagen que acabas de proyectar. Sí, estoy totalmente de acuerdo contigo. Cuando leemos, no solo cuando escribimos, nos evadimos totalmente de la realidad circundante y exploramos otros mundos. Es una suerte de sueño. Estoy aquí, en este sofá, con un libro en la mano, alrededor hablan, suena la lavadora, incluso pueden llamarme, pero mi cabeza está muy lejos: explorando una casa abandonada o resucitando a los muertos. —ECP: En El circo volador sigues la línea de tu Manual para la comprensión del insomnio, entre otras cosas, cuando hablas de la infancia. Por momentos el poemario parece el diario de un niño con toda su fantasía bullendo sin parar, narrando esos periodos de la niñez «cuando pensamos que siempre somos más mayores pero todavía existe la merienda». ¿Crees que la infancia es el momento en el que verdaderamente vivimos y la madurez se configura con los recuerdos de esa vida? —AP: Decía Leopoldo Mª Panero que en la infancia vivimos, en la madurez sobrevivimos. A mí me cuesta creer que no siga siendo esa niña que fui, a mis 33 años. Hay muchísimas cosas que veo en el mundo con los mismos ojos con los que los miraba de niña. Lo digo de verdad. En la madurez, la infancia es un flotador de supervivencia. Yo fui esto, existieron estas personas que me dieron lo que soy. Y que ahora no están. Pero volver a ellas, a su recuerdo, nos mantiene vivos. Una vez soñé tan fuertemente con mi abuela Alicia que recuerdo despertarme sintiendo su abrazo. Y no somos familia de darse abrazos, pero en el sueño ella estaba viva y me lo dio, yo me iba escurriendo y desperté llena de calor. —ECP: La voz poética también contempla el gran tema de la soledad en general y la soledad del poeta en concreto. ¿Sientes o has sentido a menudo esa soledad en los momentos de creación poética? ¿Ayuda la soledad realmente a crear? ¿Cómo sales de ella una vez que se termina el proceso creativo? —AP: La soledad es imprescindible cuando creas. Puedo pasarme horas y horas en casa con todo en silencio y escribiendo, simplemente. No me doy cuenta de que llaman o de que ya son las 20:00 o de que está a hervir algo en la cocina. Y cuesta mucho salir de ella, sí. Es un choque brutal el arrancarte de tus mundos y volver a hablar con alguien. No es mala la soledad, muchos no soportan estar con ellos mismos. Y cuando lo están, necesitan sacarse fotos y compartirlo con los demás que están al otro lado: eso no es estar solo. Parece que tengan miedo de estarlo, de perder el vínculo con el mundo real. Me considero una persona sociable, pero necesito pasear sola, ir a correr sola, hay cierta paz en estar con uno mismo. —ECP: La mayoría de tus personajes pertenecen a mundos fantásticos y sobrenaturales, son criaturas nocturnas, mujeres con coronas de pájaro, señoras que se pulverizan o se convierten en agua, fuerzas sobrenaturales y entidades con varias caras y voces. También encontramos en este circo a uno de tus personajes más recurrentes: el doctor Emetteus de la Universidad de la Atlántida, experto científico que «tiene ojos para lo que no existe». Háblanos de algunos de tus personajes y de la presencia continua de lo etéreo y prodigioso en el poemario. ¿Es la construcción de estos espacios y personajes una forma más de expresar la libertad casi absoluta que, desde tu punto de vista, debe tener la escritura? —AP: Creo que estos personajes están ligados a esos mundos de la infancia de los que, en mi caso, no quisiera salir. Me ayudan mucho a crearlos los cuadros. Desde niña siento una fuerte atracción por la pintura, y me llama la atención el prerrafaelismo. Esas mujeres insertas en bosques, que parece que vayas a encontrártelas paseando un día por un camino o flotando en un río, como Ofelia. Hay una belleza terrible en los cuadros prerrafaelitas. O, por otro lado, la virgen de las rocas de Da Vinci. Ferrol tiene muchas playas, y siempre vinculé esas cuevas oscuras que hay en mi ciudad natal con esa aparición tenebrosa que vive dentro, oculta a los bañistas. Y mecánicamente imaginaba de niña: “piensa que quizá esté ese figura ahí, escondida”. No sabemos lo que se oculta en esos lugares que nuestros ojos no alcanzan a ver. Me encanta pensar que ahora, en las fragas del Eume, hay personajes raros que se mueven por los árboles. —ECP: En un poema dices «Estamos hablando de Galicia, y los lugares tienen su lluvia como los pies tienen sus zapatos». Así acercas al lector a tu tierra natal, además de con reminiscencias de la niñez y los ancestros, con la memoria del agua, de los ríos, de la lluvia tan presente en esa zona geográfica. El agua limpia, arrastra, ahoga… ¿Qué papeles dirías que cumple el agua en este poemario y por qué la elegiste como imagen recurrente? —AP: El agua es algo que echo mucho de menos en Madrid, ciudad donde vivo desde hace ya ocho años. Todos en Madrid parecen huir de la lluvia. La vida se detiene cuando llueve, pero ese olor que queda en la tierra semeja una especie de mano que alisa la superficie con una bendición. Creo que, como vuelvo a la infancia en muchas ocasiones al escribir, la lluvia tenía que estar presente. Aunque confieso que fue algo totalmente inconsciente. Recuerdo esas tardes haciendo deberes y sólo oyendo llover, solamente lluvia en la ventana. Lluvia constante. —ECP: Otra de las imágenes que más se repiten en el poemario es la de los cristales. Aquí los espejos tienen el poder de reflejar la propia imagen, de recordarnos el pasado y, por supuesto, de mostrarnos el presente y dilucidar el futuro. Los reflejos aparecen en forma de bola, de laberinto o habitación de espejos y también en el agua, de la que ya hemos hablado. ¿Cuál era tu idea a la hora de crear esta mezcla de tiempos y espejos? —AP: El espejo es un elemento que nos ha visto crecer. Ha visto nuestro cambio, cómo ha operado en nosotros, es testigo mudo de nuestra evolución. Desde 1995, por ejemplo, hasta la actualidad; primero esa imagen de niña con diadema y dientes de conejo, y así hasta ahora. Más gorda, más delgada, más despeinada, después de vivir una muerte y lavándote los ojos o maquillándotelos. Pienso que es un instrumento que también nos verá caer, nos verá envejecer y el último prácticamente que nos verá morir. Y sin embargo, no le vemos nunca a él, sino a nosotros mismos. —ECP: Este es, pues, un poemario con el que haces pensar al lector, le haces recapacitar acerca de su lugar en el mundo, de su propia conciencia e identidad. Nos llevas de la mano a transitar el mundo onírico de nuestra mente, del que en ocasiones no podemos huir, como sucede en el poema ‘Norman Bates no puede salir’. ¿Concebiste el libro pensando en la posibilidad de una reflexión universal acerca de estos temas?
—AP: Todo el libro es un viaje onírico, como afirmas, y me alegra mucho que lo hayas percibido. Mi escritura se basa muchísimo en los sueños. Por ejemplo, un poema sobre la capilla de los pecados fue tal cual un sueño que tuve, que no podía sacarme de la cabeza. Un grupo de chicos que íbamos corriendo por una calle y llegábamos a un cementerio oculto en un nicho pequeñísimo. Parecía de juguete. Y el agua nos iba llegando a los cuellos. La capacidad que tenemos de evadirnos cuando dormimos y crear mundos totalmente perfectos, sólidos, me desconcierta. ¿Cómo es posible que visite lugares que ya no existen, hable con gente que ha fallecido, de manera tan real cuando estoy dormida? Imagina un día quedarnos atrapados en ese sueño. —ECP: Un circo no es un circo sin su música y a lo largo del paseo por los diversos espacios de tu circo encontramos varias referencias musicales. Desvélanos cuáles son algunas de esas referencias y por qué escogiste esas melodías para complementar la función. —AP: Muchas son oscuras, como por ejemplo Tom Waits y su diablo. También Jefferson Airplane, cuya canción ‘White rabbit’ es hipnótica y parece escrita bajo los efectos de estupefacientes. Un circo me parece que puede ser bastante perturbador, tenebroso. Los payasos, ese delirio de la gente que corre por las atracciones, maquillaje que se funde con el paso de las horas, jaleo y alboroto... Siempre los he concebido siniestros. Por ejemplo, tomemos Balada triste de trompeta de Álex de la Iglesia, o la oscura película de Dumbo de Disney. Beirut es un grupo que me entusiasma, y creo que recoge exactamente los elementos de los que se compone un circo: esa especie de inocencia triste, esa algarabía de borrachera delirante. —ECP: Por último, cuéntanos cuáles son tus próximos proyectos literarios. ¿Tienes pensado publicar algo más este año? —AP: Finalicé en diciembre una novela un poco diferente. Hay un hilo conductor porque se basa en una ciudad que tiene mucho que ver con Ferrol y con Vilatuxe, el pueblo de mi infancia. La he mandado a algunas editoriales y estoy a la espera. Está escrita en una prosa que se acerca más a la poética. Y estoy dándole vueltas a un tercer poemario que está terminado y que, igualmente, he mandado a alguna editorial. Igual que con la novela que te comento, estoy a la espera. Me haría mucha ilusión una respuesta positiva, como sucedió con estos dos poemarios. Creo mucho en las editoriales independientes, hacen trabajos maravillosos. Y empecé una siguiente novela ahora mismo. Creo que es normal que, si te gusta escribir, escribas. En mi caso no puedo parar, realmente lo necesito. |
ENTREVISTAS
El Coloquio de los Perros. CABEZAS, ISMAEL
CAMARASA, RAFAEL CAMPUZANO, CLEOFÉ CANO, LEONARDO CARBAJOSA, NATALIA CARBAJOSA, NATALIA [traducir... poesía] CÁRCELES ALEMÁN, ANA CARIDE, ALBERTO CARRILLO, MARÍA ENCARNACIÓN CARRILLO, VIRIDIANA CASTRO, JUANA CÉLINE CEREZUELA, ANA CERVERA, RAFA CHEJFEC, SERGIO CHEJFEC, SERGIO [5] CHESSA, ALBERTO CHESSA, ALBERTO [Anatomía de una sombra] CHESSA, ALBERTO [Non finito] CHICO, ÁLEX CISNERO, ALBERTO COMAN, DAN CONTRERAS, NADIA CORTINA, ÁLVARO CRUZ, GINÉS CRUZ GUERRERO, Mª CARMEN DELGADO, DESIRÉE DÍAZ, ANA CLAUDIA DÍEZ, JOSÉ MANUEL DOMINIQUE A ELENA PARDO, CRISTINA ELKOURI, RIMA ESPEJO, JOSÉ DANIEL ESPEJO, JOSÉ DANIEL [Perro fantasma] FABRELLAS, JOAQUÍN FONT, VIOLETA GAIRÍN, RAMIRO GALÁN, JULIO CÉSAR GALÁN MOREU, SALVADOR GALÁN MOREU, SALVADOR [No fall] GALINDO, BRUNO GALLARDO, JOSÉ MANUEL GALLUD, EVA GALVÁN, ANI GAMBOA, JEYMER GARCÍA, CONCHA GARCÍA, DIEGO L. GARCÍA JIMÉNEZ, SALVADOR GARCÍA LÓPEZ, ERNESTO GARCÍA MELLADO, ISABEL GARCÍA PÉREZ, MANUEL GARCÍA-VILLALBA, ALFONSO GARCÍA-VILLALBA, ALFONSO [La nueva subjetividad] GARRIDO PANIAGUA, RODRIGO GASS, CARLOS GERANIOS, ANA GINÉS, ANTONIO LUIS GINÉS, ANTONIO LUIS [Antonov] GINÉS, ANTONIO LUIS [Corriente invisible] GÓMEZ, MACARENA GÓMEZ BLESA, MERCEDES GÓMEZ RIBELLES, ANTONIO GÓMEZ RIBELLES, ANTONIO [QUIROMANTE] GONZÁLEZ LAGO, DAVID GRACIA, ÁNGEL GROZO, DANIEL GUERRA NARANJO, ALBERTO HENDERSON, DAIANA HERNÁNDEZ, GALA HERNÁNDEZ, JULIO HERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL HERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL [EL DOLOR DE LOS DEMÁS] HERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL [ANOXIA] HERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL [TIEMPO POR VENIR] HERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL [YO ESTOY EN LA IMAGEN] HERNÁNDEZ BUSTO, ERNESTO IRIBARREN, KARMELO C. JACINTO, ANA LUISA JORGE PADRÓN, JUSTO JUAN, MIGUEL (de) KASZTELAN, NURIT LADDAGA, REINALDO LARA ALBERCA, JOSÉ MANUEL LAYNA RANZ, FRANCISCO LEZCANO, YULEISY CRUZ LINAZASORO, KARLOS LLOR, DOMINGO LOBATO, FLORA LÓPEZ, PABLO LÓPEZ AGÜERA, FULGENCIO ANTONIO LÓPEZ BRETONES, JOSÉ LUIS LÓPEZ KOSAK, ANDREA LÓPEZ MONDÉJAR, LOLA LÓPEZ MONDÉJAR, LOLA [Qué mundo tan maravilloso] LÓPEZ PELLICER, PABLO LÓPEZ POMARES, ALEJANDRO LÓPEZ SANDOVAL, DAVID LÓPEZ SORIA, MARISA LOUZAO, ALICIA LOZANO, MERCEDES MACHUCA, LUIS MAESTRO, JESÚS G. MALAVER, ARY MANUELA, ADRIANA MARGARIT, LUCAS MARÍN, MARÍA MARÍN, MARÍA [Lo que se hunde] MARÍN, MARIO MARÍN ALBALATE, ANTONIO MARQUARDT, ANJA MART, BLANCA MARTÍ VALLEJO, MAITE MARTÍN, RUBÉN MARTÍN GIJÓN, SUSANA MARTÍN IGLESIAS, VÍCTOR MARTÍNEZ CASTILLO, ANA MARTÍNEZ MÁRQUEZ, ALBERTO MENDOZA, NURIA MESA, SARA MICÓ, JOSÉ MARÍA MIGUEL, LUNA MIRALLES, INMA MOGA, EDUARDO MOLINO, SERGIO (DEL) MONTEVERDE, JULIO MONTEVERDE SÁNCHEZ, CONCEPCIÓN MOR, DOLAN MORALES, JAVIER MORANO, CRISTINA MOREJÓN, NANCY MORENO, ANTONIO MORENO, ELOY MORENO, JAVIER MORENO, SEBASTIÁN MORENTE, ESTRELLA MOYA, MANUEL MUÑOZ, MIGUEL ÁNGEL NAVARRO, ÓSCAR NETO DOS SANTOS, MANUEL NIETO, LOLA NORDBRANDT, HENRIK NUÑO, SIHARA OLMOS, ALBERTO OREJUDO, ANTONIO ORTIZ, DEMIAN ORTIZ ALBERO, MIGUEL ÁNGEL PALOMEQUE, AZAHARA PAPELES DEL NÁUFRAGO [Antonio Lafarque y Aníbal García] PARDO VIDAL, JUAN PARRA SANZ, ANTONIO PARRA SANZ, ANTONIO [Gómes & Cía] PELLICER, GEMMA PEÑA DACOSTA, VÍCTOR PEÑALVER, PATRICIO PEÑAS, ESTHER PÉREZ CAÑAMARES, ANA [Querida hija imperfecta] PÉREZ CAÑAMARES, ANA [Las sumas y los restos] PÉREZ LEAL, AGUSTÍN PÉREZ MONTALBÁN, ISABEL PERONA, JESÚS PICÓN, EMILIO PRADA, JUAN MANUEL DE PRUDENCIO, JESÚS PUJANTE, BASILIO PUJANTE, MANUEL QUIJANO SÁNCHEZ, EDUARDO REINA, NÉSTOR RÍOS, BRENDA RIVAS GONZÁLEZ, MANUEL ROBLES, SALVA RODRÍGUEZ, ALFREDO RODRÍGUEZ, ALFREDO [Urre Aroa] RODRÍGUEZ, ALFREDO [Días del indomable] RODRÍGUEZ, HILARIO J. RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, ANTONIO RODRÍGUEZ PAPPE, SOLANGE ROMERO MORA, J.D. ROMERO MORA, J.D. [En el desvarío] ROSADO, JUAN JOSÉ ROSSELL, MARINA ROVALHER, DANIEL RUDEL, JAUFRÉ RUIZ, MIGUEL ÁNGEL RUIZ GUERRERO, Mª CARMEN SALSE BATÁN, ALEJANDRO SÁNCHEZ, GINÉS SÁNCHEZ, GINÉS [2096] SÁNCHEZ, GINÉS [El borde cortante] SÁNCHEZ, GINÉS [Mujeres en la oscuridad] SÁNCHEZ AGUILAR, DIEGO SÁNCHEZ AGUILAR, DIEGO [El órgano] SÁNCHEZ AGUILAR, DIEGO [El nudo] SÁNCHEZ AGUILAR, DIEGO [Factbook] SÁNCHEZ AGUILAR, DIEGO [La cadena del frío] SÁNCHEZ AGUILAR, DIEGO [Los que escuchan] SÁNCHEZ GÓMEZ, MARISOL SÁNCHEZ MARTÍN, LUIS SÁNCHEZ MARTÍN, LUIS [Pastillas debajo de la lengua] SÁNCHEZ MENÉNDEZ, JAVIER SÁNCHEZ ROBLES, MIGUEL SÁNCHIZ, ANTONI SANTOS, ABEL SCHWEBLIN, SUSANA SEÑOR, RUBÉN SERRANO, PABLO SORIANO, ADA SUANE, SAÚL TRIGUEROS, SARA J. ÚBEDA, ANABEL URÍA, JUAN MANUEL VAL, FERNANDO DEL VALDÉS, ANDREA VALERO, MANUEL VALLÈS, TINA VARAS, VALENTINA VEGA, MIGUEL VERA FIGUEROA, ALBA VICENTE, TERESA VICENTE CONESA, FRANCISCO VILA-MATAS, ENRIQUE Hemeroteca
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