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Entrevista realizada por JOSÉ ALCARAZ Espiritual de Chicago Con Espiritual de Chicago Ignacio Borgoñós (Cartagena, 1975) nos sorprende pasando de la narrativa a la poesía con asombrosa naturalidad. Autor de cinco novelas hasta la fecha (Hotel Mandarache, Un hombre desnudo, entre otras) y varios cuentos, se presenta como poeta en un libro donde se congracia con la inspiración y la autenticidad. A su modo, parte de los spirituals que entonaban los esclavos del sur de Estados Unidos, y lo hace para ofrecernos su propia cosmovisión a través de Chicago, «una metrópoli que aparece en su grandiosidad y en su a veces descarnada inhumanidad», como apunta Ramona Sánchez Aparicio en el prólogo. Así, Borgoñós es testigo de los mayores contrastes y proclamador de las grandes preguntas, que traslada constantemente a La Providencia. No en vano, el libro ha obtenido el Premio Albacara de Poesía Mística San Juan de la Cruz 2024. Espiritual de Chicago (Gollarín, 2025) es un viaje que transcurre entre el delirio y la sensatez, donde el poeta lo mismo disfruta de la belleza más exquisita en el Art Institute que atraviesa un mar oscuro de adictos al fentanilo. Sólo en un libro así podría explicarse el encuentro alucinado y feliz de su autor con Walt Whitman en un Dunkin’ Donuts. Charlemos ya con Borgoñós sobre algunas de nuestras impresiones. —IGNACIO BORGOÑÓS: Digamos que era consciente de que se trataba del viaje de mi vida. La cultura americana siempre me ha atraído y nunca había estado en América, así que llegaba con cierta predisposición a esa celebración de la vida, deseando el encuentro con el lago Michigan, con los Chicago Bulls, con las obras del Art Institute como las de Jackson Pollock, David Hockney, Van Gogh, y el America windows de Marc Chagall, un lugar pletórico de recogimiento que me sorprendió; deseando el encuentro con los vagones del Loop y toda esa estética de las estructuras elevadas y remachadas que tantas veces hemos visto en las películas, con Union Station donde se rodó Los intocables de Eliot Ness, y otros muchos lugares míticos relacionados con la política, la música, el ocio, etc. Para mí fue un viaje muy literario que colmó todas mis expectativas y que, además, tuvo continuidad por otras ciudades y espacios de los Estados Unidos, tales como Milwaukee, Las Vegas o el Gran Cañón del Colorado. —ECP: ¿Tomaste notas durante el viaje o las palabras llegaron después, cuánto tiempo después? —IB: Ya antes de viajar allí sabía que escribiría sobre Chicago. Por eso llevaba un cuaderno de notas que completaba puntualmente cada vez que llegaba al apartamento turístico que tenía alquilado allí, junto a Harold Washington Library, anotando las vivencias, las sensaciones que había tenido o los lugares visitados. Era una gran oportunidad para escribir de los Estados Unidos y tenía claro que iba a ser así. Todas esas anotaciones, añadidas a las fotografías, las guías de viaje y a mi experiencia personal conformaron un material de lujo para poder escribir después tranquilamente desde casa. En cuanto tuve oportunidad empecé a escribir una novela que todavía tengo entre manos, y justo ahí fue cuando me venían flashes del viaje que enseguida tomaron forma de poemas. Además, como una confluencia de astros, acababa de leer el poemario de Miguel Sánchez Robles, Confesión de la sed, que había ganado el San Juan de la Cruz un año antes de que ganara Espiritual, y fue cuando se me ocurrió que podía hacer poesía mística y participar en ese premio que ya había ganado Miguel. Así que tuve que interrumpir la escritura de la novela para ponerme con la escritura de Espiritual. En realidad fue todo muy fluido, los poemas surgían porque estaba todo muy trabajado, muy vivido, tenía ilusión para llevarlo a cabo. Allí estaba Walt Whitman, estaba el vagabundo que vi en los vagones del Loop, estaban las escaleras de Union Station y estaba Ness, estaba la melancolía que encontré al asomarme por la ventana de mi apartamento de madrugada y que reflejo en el poema ‘04:00 A.M.’, estaba todo aquello de sentirme muy pequeño en un lugar tan grande, estaba ya todo ese proyecto vital y metafórico que es comenzar en el kilómetro cero de la Ruta 66, que está en Chicago, y terminar la ruta en las playas de California, como reseño en el último poema del libro. Escribí todo eso. Y tan sólo transcurrió un año desde el viaje hasta recoger el premio por Espiritual de Chicago. —ECP: En el libro abundan grandes preguntas de dimensión espiritual. ¿Te ayudó su escritura a encontrar respuestas? —IB: Hay una correspondencia entre los escritores Philip Roth y Milan Kundera, donde dicen que vivimos en un mundo donde nadie se hace preguntas y en donde todo son certezas. Esto que comentaban Roth y Kundera me inspiró la estructura del poemario, que debía estar plagado de preguntas. Creo firmemente que la curiosidad, hacerse preguntas o tener inquietudes es la mejor manera de aprender, de progresar, de crecer. Desgraciadamente, hoy en día todo el mundo parece tener sólo certezas. Lo tenemos todo claro. Y así no se puede avanzar. Por eso Espiritual está lleno de preguntas, porque tengo ansias de aprender, de saber, al modo kantiano, qué debemos hacer, cómo debemos actuar. Lo que sucede es que, como bien dice, esas preguntas se adentran en una dimensión espiritual porque cuando uno está en Chicago se siente muy pequeño y a mí me surgieron preguntas, y a mí me surgió una especie de conversación con el absoluto, donde planteo las dudas que tengo, tales como: qué va a ser de esos vagabundos del Loop, qué se va a hacer con toda esa gente rica que quema sus tarjetas de crédito, con la gente que va a lo suyo. ¿Respuestas?, tal vez lo importante sea preguntarse todo eso, el camino que recorremos, la obligación de plantear las preguntas al menos. Las enseñanzas entonces llegan por sí solas. Podría decir que este libro me ha ayudado a ser mejor. Pero lo realmente importante es si he sido capaz o no de hacer pensar a quien lo lee, de hacer disfrutar con todas esas reflexiones a quien lo lee. Me llega un buen feedback y eso para mí es suficiente. —ECP: Que somos seres insignificantes frente a la grandeza del universo queda patente en el poema ‘Un vídeo de Carl Sagan’. Sin embargo, a la misma vez, se percibe en todo el poemario un desbordamiento de los versos y del sentimiento del propio ser. ¿Qué reflexión haces de ello?
—IB: Sí, el poema al que te refieres es uno donde reflejo, emulando un vídeo del afamado divulgador científico Carl Sagan, una situación donde una cámara se va alejando poco a poco hacia arriba desde una casa con piscina, y enseguida ya no se ve la ciudad, ni el país donde se encuentra esa casa con piscina, ni el continente al que pertenece, ni el planeta Tierra; hasta llegar a un color negro absoluto. Es un poema donde reflexiono sobre nuestra insignificancia en términos absolutos, que es lo que dejo ver allí. Pero lo interesante de ese poema es lo que no dejo ver, que es la postura individual de la gente una vez que es consciente de su insignificancia. ¿Se comportarán entonces de la misma manera o tal vez cambien su comportamiento? Ahí está el peso del poema. Nuestra existencia puede ser gozosa en términos individuales si sabemos jugar nuestras cartas, si nos sabemos rodear de gente que nos aporta, de afectos, de ilusión, solidaridad, bondad. Ése es el éxito vital. Si la insignificancia es para todos por igual, para qué matarnos entre nosotros, para qué ser insolidarios, para qué andar sufriendo o amargados. La insignificancia puede traer consigo algunas conclusiones interesantes, incluso la euforia, la celebración de la propia vida. —ECP: El imaginario cultural está muy presente en el libro. En él, ante todo, sobresalen escritores con nombre propio. ¿Es la lectura una suerte de oración para ti? —IB: Es una forma de respuesta. En los libros está todo. En la poesía está todo, a modo de último refugio o salvación, como esa brutal cita de Joan Margarit con la que abro Espiritual, que dice «No hay nada más. La poesía es hoy la última casa de misericordia». Yo busco respuestas en los libros. En los libros se puede encontrar un recogimiento muy parecido al de la oración, porque también se hace generalmente en soledad, aunque también se pueda hacer en voz alta y en público. En Espiritual hay poemas que tienen muy presente a Hemingway, a Whitman, o a los anteriormente citados Roth y Kundera; todos ellos admirados por mí. Se me ocurre que la oración puede ser este tipo de lecturas, por qué no. Esta intimidad con sus escritos, esta reflexión conjunta escritor/lector, esta sensación de plenitud tras leerles, esta constancia, esta sed de saber, de conocer. Podría serlo. Es más, una circunstancia a la que tú aludes en la introducción a esta entrevista, esto es, «el encuentro alucinado y feliz de su autor con Walt Whitman en un Dunkin’ Donuts», podría reflejar mejor que cualquier otra cosa, lo que quiero responder aquí. Porque tal vez esa aparición de Whitman signifique la importancia que tiene la literatura en mi vida, pues veo literatura por todas partes. Es mi forma de vivir, de orar. —ECP: «La civilización no podrá salvar al ser humano», anuncias en uno de los versos. Pareces tenerlo muy claro, además. Sin embargo, también hay lugar para la celebración y la euforia. —IB: Claro. Todo esto ya está en Immanuel Kant, con todo aquello de que debemos intentarlo aunque resulte infructuoso. Es una obligación moral. Comparto el pesimismo que profesó Saramago y, a la vez, ese tesón de Kant. Debe ser compatible todo ello. No tengo muchas esperanzas en el ser humano al modo del propio Saramago o Dostoievski, pues hacer algo recto con algo tan torcido e imperfecto como el ser humano es difícil. Sin embargo, estamos pletóricos de humanidad, y con ello se abre espacio la celebración de la vida e incluso la euforia. Espiritual de Chicago es en cierta manera esa celebración de la vida, donde hay espacio para la reflexión, pero también para la plenitud del baloncesto de los Bulls, de la música de Bob Dylan, del encuentro con América, espacio para disfrutar de las obras de Jaume Plensa. Todo eso me pasó allí: pelos de punta en el United Center viendo a los Bulls en un partido de la NBA con todas esas banderolas de sus seis títulos, con las camisetas retiradas de Jordan y Pippen; pelos de punta con Crown foutain de Plensa, con todos esos rascacielos junto al río, con mi encuentro con el lago Michigan, con las obras exhibidas en el Art Institute, con el brutal grafiti del bluesman Muddy Watres. Es eso, diferenciar entre el absoluto y la mundanidad. —ECP: Una sensación de extrañamiento constante atraviesa toda la obra. A un espíritu sensible no le queda otra que llevarlo con aceptación, ¿cierto? —IB: Por supuesto. Me defiendo con la literatura, al modo de Manuel Vilas, «contra la ferocidad del mundo», de un mundo que me produce extrañamiento, donde aflora el egoísmo, el odio y todo lo peor del ser humano. De ahí la poesía y la cita anteriormente mencionada de Margarit, que abre el libro. Pero es que en Espiritual se refleja todo eso, por este motivo allí aparecen esos adictos al fentanilo, esos vagabundos que muestran las grandes diferencias sociales de los Estados Unidos, por eso tantos y tantos heridos por el mundo. No me gusta lo que veo en pleno siglo XXI, no hemos aprendido nada. Por eso en muchas ocasiones me repliego a la lectura, a la escritura, al mundo de curiosear en las librerías de segunda mano en busca de pequeños tesoros a los que ya nadie les hace caso, que es una forma de sobrellevar ese extrañamiento que me produce el mundo. —ECP: Y hablando de extrañamiento, no pareces haberlo experimentado al pasar de la narrativa a la poesía. ¿Cómo te has sentido? —IB: Muy a gusto. Soy un narrador que siempre ha leído poesía. He asistido a muchas presentaciones de poemarios donde nunca he encontrado compañeros narradores, y ahí estaba yo. En todas las librerías consulto la sección de poesía. Por eso siempre me he sentido cercano al gremio poético, aunque no había escrito nada al respecto hasta Espiritual. Esa acumulación de lecturas me ha ayudado. En este trabajo el buen lector sabrá adivinar mis lecturas e influencias de Julio Llamazares y de Gamoneda, para algunos de los poemas. Influencias de Sánchez Robles y de Vilas, en otros. La verdad es que me apetecía mucho escribir poesía y demostrar de alguna forma que se puede hacer poesía mística 2.0 para actualizar el género. Son muchas las personas que se echarían para atrás si les proponemos leer poesía mística a día de hoy, porque la asocian a Santa Teresa, a San Juan de la Cruz, al bachillerato, incluso me atrevería a decir que a algo caduco y aburrido. Por eso Espiritual, en el fondo, era una gran apuesta, una apuesta para ver si era capaz de hacer algo respetuoso con el misticismo y, a la vez, algo completamente moderno y cosmopolita. El proceso de escritura de Espiritual ha sido muy gratificante y el resultado final tremendamente satisfactorio. Es más, haré una pequeña confesión aquí para terminar: todo aquel que me conoce bien sabe de mi querencia por la obra de Miguel Sánchez Robles, pues bien, tras la publicación de este libro recibí un whatsapp del escritor caravaqueño muy elogioso para con Espiritual. Este hecho lo considero uno de los mejores momentos en mi carrera como escritor, quizá el mejor.
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ENTREVISTAS
El Coloquio de los Perros. CABEZAS, ISMAEL
CAMARASA, RAFAEL CAMPUZANO, CLEOFÉ CANO, LEONARDO CARBAJOSA, NATALIA CARBAJOSA, NATALIA [traducir... poesía] CÁRCELES ALEMÁN, ANA CARIDE, ALBERTO CARRILLO, MARÍA ENCARNACIÓN CARRILLO, VIRIDIANA CASTRO, JUANA CÉLINE CEREZUELA, ANA CERVERA, RAFA CHEJFEC, SERGIO CHEJFEC, SERGIO [5] CHESSA, ALBERTO CHESSA, ALBERTO [Anatomía de una sombra] CHESSA, ALBERTO [Non finito] CHICO, ÁLEX CISNERO, ALBERTO COMAN, DAN CONTRERAS, NADIA CORTINA, ÁLVARO CRUZ, GINÉS CRUZ GUERRERO, Mª CARMEN DELGADO, DESIRÉE DÍAZ, ANA CLAUDIA DÍEZ, JOSÉ MANUEL DOMINIQUE A ELENA PARDO, CRISTINA ELKOURI, RIMA ESPEJO, JOSÉ DANIEL ESPEJO, JOSÉ DANIEL [Perro fantasma] FABRELLAS, JOAQUÍN FONT, VIOLETA GAIRÍN, RAMIRO GALÁN, JULIO CÉSAR GALÁN MOREU, SALVADOR GALÁN MOREU, SALVADOR [No fall] GALINDO, BRUNO GALLARDO, JOSÉ MANUEL GALLUD, EVA GALVÁN, ANI GAMBOA, JEYMER GARCÍA, CONCHA GARCÍA, DIEGO L. GARCÍA JIMÉNEZ, SALVADOR GARCÍA LÓPEZ, ERNESTO GARCÍA MELLADO, ISABEL GARCÍA PÉREZ, MANUEL GARCÍA-VILLALBA, ALFONSO GARCÍA-VILLALBA, ALFONSO [La nueva subjetividad] GARRIDO PANIAGUA, RODRIGO GASS, CARLOS GERANIOS, ANA GINÉS, ANTONIO LUIS GINÉS, ANTONIO LUIS [Antonov] GINÉS, ANTONIO LUIS [Corriente invisible] GÓMEZ, MACARENA GÓMEZ BLESA, MERCEDES GÓMEZ RIBELLES, ANTONIO GÓMEZ RIBELLES, ANTONIO [QUIROMANTE] GONZÁLEZ LAGO, DAVID GRACIA, ÁNGEL GROZO, DANIEL GUERRA NARANJO, ALBERTO HENDERSON, DAIANA HERNÁNDEZ, GALA HERNÁNDEZ, JULIO HERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL HERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL [EL DOLOR DE LOS DEMÁS] HERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL [ANOXIA] HERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL [TIEMPO POR VENIR] HERNÁNDEZ, MIGUEL ÁNGEL [YO ESTOY EN LA IMAGEN] HERNÁNDEZ BUSTO, ERNESTO IRIBARREN, KARMELO C. JACINTO, ANA LUISA JORGE PADRÓN, JUSTO JUAN, MIGUEL (de) KASZTELAN, NURIT LADDAGA, REINALDO LARA ALBERCA, JOSÉ MANUEL LAYNA RANZ, FRANCISCO LEZCANO, YULEISY CRUZ LINAZASORO, KARLOS LLOR, DOMINGO LOBATO, FLORA LÓPEZ, PABLO LÓPEZ AGÜERA, FULGENCIO ANTONIO LÓPEZ BRETONES, JOSÉ LUIS LÓPEZ KOSAK, ANDREA LÓPEZ MONDÉJAR, LOLA LÓPEZ MONDÉJAR, LOLA [Qué mundo tan maravilloso] LÓPEZ PELLICER, PABLO LÓPEZ POMARES, ALEJANDRO LÓPEZ SANDOVAL, DAVID LÓPEZ SORIA, MARISA LOUZAO, ALICIA LOZANO, MERCEDES MACHUCA, LUIS MAESTRO, JESÚS G. MALAVER, ARY MANUELA, ADRIANA MARGARIT, LUCAS MARÍN, MARÍA MARÍN, MARÍA [Lo que se hunde] MARÍN, MARIO MARÍN ALBALATE, ANTONIO MARQUARDT, ANJA MART, BLANCA MARTÍ VALLEJO, MAITE MARTÍN, RUBÉN MARTÍN GIJÓN, SUSANA MARTÍN IGLESIAS, VÍCTOR MARTÍNEZ CASTILLO, ANA MARTÍNEZ MÁRQUEZ, ALBERTO MENDOZA, NURIA MESA, SARA MICÓ, JOSÉ MARÍA MIGUEL, LUNA MIRALLES, INMA MOGA, EDUARDO MOLINO, SERGIO (DEL) MONTEVERDE, JULIO MONTEVERDE SÁNCHEZ, CONCEPCIÓN MOR, DOLAN MORALES, JAVIER MORANO, CRISTINA MOREJÓN, NANCY MORENO, ANTONIO MORENO, ELOY MORENO, JAVIER MORENO, SEBASTIÁN MORENTE, ESTRELLA MOYA, MANUEL MUÑOZ, MIGUEL ÁNGEL NAVARRO, ÓSCAR NETO DOS SANTOS, MANUEL NIETO, LOLA NORDBRANDT, HENRIK NUÑO, SIHARA OLMOS, ALBERTO OREJUDO, ANTONIO ORTIZ, DEMIAN ORTIZ ALBERO, MIGUEL ÁNGEL PALOMEQUE, AZAHARA PAPELES DEL NÁUFRAGO [Antonio Lafarque y Aníbal García] PARDO VIDAL, JUAN PARRA SANZ, ANTONIO PARRA SANZ, ANTONIO [Gómes & Cía] PELLICER, GEMMA PEÑA DACOSTA, VÍCTOR PEÑALVER, PATRICIO PEÑAS, ESTHER PÉREZ CAÑAMARES, ANA [Querida hija imperfecta] PÉREZ CAÑAMARES, ANA [Las sumas y los restos] PÉREZ LEAL, AGUSTÍN PÉREZ MONTALBÁN, ISABEL PERONA, JESÚS PICÓN, EMILIO PRADA, JUAN MANUEL DE PRUDENCIO, JESÚS PUJANTE, BASILIO PUJANTE, MANUEL QUIJANO SÁNCHEZ, EDUARDO REINA, NÉSTOR RÍOS, BRENDA RIVAS GONZÁLEZ, MANUEL ROBLES, SALVA RODRÍGUEZ, ALFREDO RODRÍGUEZ, ALFREDO [Urre Aroa] RODRÍGUEZ, ALFREDO [Días del indomable] RODRÍGUEZ, HILARIO J. RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, ANTONIO RODRÍGUEZ PAPPE, SOLANGE ROMERO MORA, J.D. ROMERO MORA, J.D. [En el desvarío] ROSADO, JUAN JOSÉ ROSSELL, MARINA ROVALHER, DANIEL RUDEL, JAUFRÉ RUIZ, MIGUEL ÁNGEL RUIZ GUERRERO, Mª CARMEN SALSE BATÁN, ALEJANDRO SÁNCHEZ, GINÉS SÁNCHEZ, GINÉS [2096] SÁNCHEZ, GINÉS [El borde cortante] SÁNCHEZ, GINÉS [Mujeres en la oscuridad] SÁNCHEZ AGUILAR, DIEGO SÁNCHEZ AGUILAR, DIEGO [El órgano] SÁNCHEZ AGUILAR, DIEGO [El nudo] SÁNCHEZ AGUILAR, DIEGO [Factbook] SÁNCHEZ AGUILAR, DIEGO [La cadena del frío] SÁNCHEZ AGUILAR, DIEGO [Los que escuchan] SÁNCHEZ GÓMEZ, MARISOL SÁNCHEZ MARTÍN, LUIS SÁNCHEZ MARTÍN, LUIS [Pastillas debajo de la lengua] SÁNCHEZ MENÉNDEZ, JAVIER SÁNCHEZ ROBLES, MIGUEL SÁNCHIZ, ANTONI SANTOS, ABEL SCHWEBLIN, SUSANA SEÑOR, RUBÉN SERRANO, PABLO SORIANO, ADA SUANE, SAÚL TRIGUEROS, SARA J. ÚBEDA, ANABEL URÍA, JUAN MANUEL VAL, FERNANDO DEL VALDÉS, ANDREA VALERO, MANUEL VALLÈS, TINA VARAS, VALENTINA VEGA, MIGUEL VERA FIGUEROA, ALBA VICENTE, TERESA VICENTE CONESA, FRANCISCO VILA-MATAS, ENRIQUE Hemeroteca
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