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<channel><title><![CDATA[EL COLOQUIO DE LOS PERROS - ESCRUTINIO DEL CURA Y EL BARBERO]]></title><link><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero]]></link><description><![CDATA[ESCRUTINIO DEL CURA Y EL BARBERO]]></description><pubDate>Tue, 07 Jul 2026 05:39:25 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[POR AMOR A LA PATRIA]]></title><link><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/por-amor-a-la-patria]]></link><comments><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/por-amor-a-la-patria#comments]]></comments><pubDate>Thu, 20 Nov 2025 19:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[2019.]]></category><category><![CDATA[barcelona]]></category><category><![CDATA[javier ubeda iba&ntilde;ez]]></category><category><![CDATA[jorge cervera rebullida]]></category><category><![CDATA[maurizio viroli]]></category><category><![CDATA[patrick alzaya]]></category><category><![CDATA[planeta]]></category><category><![CDATA[por amor a la patria]]></category><guid isPermaLink="false">https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/por-amor-a-la-patria</guid><description><![CDATA[MAURIZIO VIROLI. POR AMOR A LA PATRIA(Planeta, Barcelona, 2019)Traducci&oacute;n: Patrick Alzaya  por JAVIER &Uacute;BEDA IB&Aacute;&Ntilde;EZy JORGE CERVERA REBULLIDA  &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; El nacionalismo significa, seg&uacute;n Horace B. Davis &laquo;preocupaci&oacute;n por los intereses de una comunidad particular&raquo;, mientras que el patriotismo puede significar esto, o bien preocupaci&oacute;n por los intereses de un Estado particular.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; A diferencia del n [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:center;"><strong><font size="5">MAURIZIO VIROLI. <em>POR AMOR A LA PATRIA</em></font></strong><br />(Planeta, Barcelona, 2019)<br />Traducci&oacute;n: Patrick Alzaya<br /><br /></div>  <div class="paragraph" style="text-align:right;"><font size="4"><strong>por JAVIER &Uacute;BEDA IB&Aacute;&Ntilde;EZ</strong><br /><strong>y JORGE CERVERA REBULLIDA</strong></font><br /><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; El nacionalismo significa, seg&uacute;n Horace B. Davis &laquo;preocupaci&oacute;n por los intereses de una comunidad particular&raquo;, mientras que el patriotismo puede significar esto, o bien preocupaci&oacute;n por los intereses de un Estado particular.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; A diferencia del nacionalismo, que implica lealtad o devoci&oacute;n a la propia naci&oacute;n, el patriotismo es, seg&uacute;n el mismo diccionario, &laquo;amor o devoci&oacute;n a la propia patria&raquo;. Proviene de la palabra patriota, que a su vez se remonta a la palabra griega <em>patrios</em>, que significa &laquo;de padre&raquo;.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Nacionalismo y patriotismo suelen considerarse las dos caras de la misma moneda, pero son fundamentalmente diferentes. El nacionalismo enfatiza la superioridad y la exclusi&oacute;n, mientras que el patriotismo se basa en el amor y el deseo de progreso.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp;El patriotismo es el amor y el orgullo por nuestra cultura, mientras que el nacionalismo es ese mismo orgullo, pero llevado al extremo que podr&iacute;a terminar en xenofobia.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Maurizio Viroli, profesor de Teor&iacute;a Pol&iacute;tica en la Universidad de Princeton, intenta en este ensayo romper lanzas por el patriotismo, en un m&aacute;s que interesante repaso hist&oacute;rico de los or&iacute;genes y evoluci&oacute;n del concepto. Analiza no tanto el patriotismo que podr&iacute;amos denominar natural, v&iacute;nculo con la tierra nativa y entendido como lugar en la memoria, sino el pol&iacute;tico, el que surgi&oacute; en Grecia y Roma y fue luego estandarte de las rep&uacute;blicas italianas renacentistas; el que se refiere a la libertad com&uacute;n y al compromiso con el bien p&uacute;blico, as&iacute; como a la igualdad civil y pol&iacute;tica y al respeto por las leyes que la hacen posible.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Esta noci&oacute;n, bastante clara hasta finales del XVIII, se desdibuja cuando el amor a la patria del hombre libre se sustituye por la lealtad a la naci&oacute;n, cuando nacionalismo y patriotismo se utilizan como sin&oacute;nimos. Y es que el nacionalismo es un fen&oacute;meno pol&iacute;tico e hist&oacute;rico con caracter&iacute;sticas muy distintas: lo importante no es ya la libertad, sino la unidad cultural y espiritual del pueblo. El nacionalista persigue la unicidad etnocultural, y es por tanto excluyente: tiene destino, y en ocasiones hasta misi&oacute;n, y cuando desconecta la exaltaci&oacute;n de la cultura nacional de la libertad, la convierte en un afecto innoble. En cambio, el patriotismo es inmune a todas esas preocupaciones y miedos sobre el entorno y la historia &eacute;tnica de los pueblos.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; A finales del siglo XIX se produce otro fen&oacute;meno relevante: el patriotismo es absorbido por la derecha conservadora, mientras que los liberales y la izquierda quedan fijados en el internacionalismo y el pacifismo. Se plasman entonces clich&eacute;s que se reforzar&aacute;n con el auge del fascismo en los a&ntilde;os treinta y las dos guerras mundiales.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El concepto de patriotismo cl&aacute;sico pol&iacute;tico pr&aacute;cticamente desaparece, excepto en los Estados Unidos, donde la ausencia de tradici&oacute;n impide, digamos que casi f&iacute;sicamente, la tentaci&oacute;n nacionalista. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os el debate sobre la ciudadan&iacute;a constitucional de Habermas est&aacute; abriendo las puertas a una nueva definici&oacute;n de patriotismo, con interesantes an&aacute;lisis sobre los valores de la lealtad y la solidaridad como fundamento de las sociedades democr&aacute;ticas.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Para Viroli, &laquo;la observaci&oacute;n de que el patriotismo est&aacute; destinado inevitablemente a producir fanatismo, intolerancia y militarismo, es correcta para otros tipos de patriotismo, pero no es aplicable al patriotismo de la libertad por el que se aboga en este libro&raquo;. Un patriotismo que no reclama abnegaci&oacute;n heroica ni requiere homogeneidad cultural o &eacute;tnica, pero que s&iacute; lleva a los ciudadanos a recuperar el sentimiento de compromiso p&uacute;blico y a estar atentos a prevenir y refutar las amenazas a la libertad que se producen en nuestras sociedades.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; <em>Por amor a la patria</em> es el t&iacute;tulo de un gran ensayo del profesor italiano Maurizio Viroli, especialista en Maquiavelo, que reedit&oacute; muy oportunamente la editorial Deusto. El n&uacute;cleo fundamental es la distinci&oacute;n entre nacionalismo y patriotismo. Una diferencia que en nuestro pa&iacute;s se ha hecho todo lo posible por borrar en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os. El objetivo era bien claro. Se intentaba convencernos de que entre el amor a la patria y la ideolog&iacute;a que consiste en exaltar una naci&oacute;n excluyente y cerrada no hab&iacute;a diferencia alguna.<br></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:63.700564971751%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/por-amor-a-la-patria_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:36.299435028249%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/maurizio-viroli_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Todo el mundo distingue sin la menor dificultad entre una persona que ama su pa&iacute;s, que lo acepta como es y por eso mismo desea mejorarlo sabiendo que hay muchas maneras de hacerlo, de aquella otra que quiere fundarlo de nuevas, que afirma que su proyecto pol&iacute;tico es el &uacute;nico que refleja la esencia de ese mismo pa&iacute;s y que todos los que piensan de otra forma deben ser barridos. Por eso, frente a la artificiosa y violenta situaci&oacute;n en la que hemos vivido, va imponi&eacute;ndose el sentido com&uacute;n.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp;Aunque en ocasiones parezcan confundirse, patriotismo y nacionalismo son conceptos distintos. El patriotismo pone &eacute;nfasis en el aprecio a las instituciones y la defensa de la libertad com&uacute;n de las personas. El nacionalismo, contrariamente, aboga por la homogeneidad cultural, ling&uuml;&iacute;stica y &eacute;tnica de la sociedad. El patriotismo pide un amor caritativo y generoso con el propio pa&iacute;s. El nacionalismo exige una lealtad incondicional o una adhesi&oacute;n exclusiva.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Este libro, que ya es un cl&aacute;sico, supone, adem&aacute;s de una brillante <em>reexi&oacute;n</em> (reflexi&oacute;n) pol&iacute;tica, un clarividente alegato filos&oacute;fico. Maurizio Viroli hace un extraordinario an&aacute;lisis de los dos conceptos e intenta discernir qu&eacute; quer&iacute;an decir los fil&oacute;sofos, los agitadores, los poetas y los profetas cuando hablaban de amar a una patria. Sobre todo, porque la confusi&oacute;n en torno al tema ha provocado innumerables cat&aacute;strofes hist&oacute;ricas, empezando por el fascismo en todas sus formas.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Si el patriotismo es un amor racional, que considera necesaria la virtud c&iacute;vica para la preservaci&oacute;n del orden p&uacute;blico y la ley, prerrequisitos para nuestra libertad que nos permiten resistir la opresi&oacute;n de las ego&iacute;stas ambiciones individuales; el nacionalismo puede llegar a ser exclusivista, intolerante e irracional, obsesionarse con la unidad y someter as&iacute; a los discrepantes.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La cuesti&oacute;n que plantea <em>Por amor a la patria</em> es c&oacute;mo hacer que el amor a nuestro pa&iacute;s sea compatible con los principios universales de libertad y justicia. Y eso pasa, como plantea Viroli, por intentar construir un patriotismo sin nacionalismo, es decir, por una llamada a la unidad pol&iacute;tica basada en el compromiso con el bien com&uacute;n y no en una inquebrantable adhesi&oacute;n &eacute;tnica, religiosa o ling&uuml;&iacute;stica.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Maurizio Viroli indudablemente siente un rechazo visceral hacia los nacionalismos en las formas que el mundo, especialmente Europa, ha padecido y padece hasta el d&iacute;a de hoy, como formas distorsionadas de enfocar el problema de la identidad. En cambio, rescata y reencanta el concepto de patria, procurando develar, como historiador, en el transcurso del tiempo, los significados que &laquo;acad&eacute;micos, agitadores, poetas y profetas han querido expresar cuando hablaban de amor a una patria&raquo; (p. 19). El autor intenta con lo anterior una interpretaci&oacute;n hist&oacute;rica m&aacute;s que cient&iacute;fica, que supere la sinonimia con que algunos textos analizan el &laquo;amor a una patria&raquo; y la &laquo;lealtad a una naci&oacute;n&raquo;.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Para Viroli, las distinciones que sit&uacute;an al nacionalismo como una singular corriente intelectual nacida en el siglo XVI con la creaci&oacute;n del concepto de pueblo soberano, o en el siglo XVIII con la reivindicaci&oacute;n de particularidades ling&uuml;&iacute;sticas, religiosas, &eacute;tnicas y culturales para la naci&oacute;n, conducen a confusiones.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El patriotismo conduce a un amor caritativo y generoso, mientras el nacionalismo conlleva una lealtad incondicional que f&aacute;cilmente se convierte en sectarismo y cuna de todo fundamentalismo racial y cultural.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Para Viroli, la patria es inseparable de la rep&uacute;blica, de la virtud c&iacute;vica entendida como amor a la patria, a la libertad com&uacute;n y a las instituciones que la sustentan. Su fin es la libertad, que Viroli entiende como &laquo;[...] la posibilidad para todos... de vivir sus vidas como ciudadanos sin ser oprimidos al deneg&aacute;rseles sus derechos pol&iacute;ticos, civiles o sociales. Considero la unidad y homogeneidad cultural, &eacute;tnica y religiosa como otros tantos vicios&raquo; (p. 29).<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A su juicio, apelar al patriotismo en vez de al nacionalismo aporta la misma fuerza unificadora y movilizadora, pero pone el &eacute;nfasis en los derechos y en la importancia de la ciudadan&iacute;a m&aacute;s que en las lealtades particulares sobre las que florece el nacionalismo.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<em>Por amor a la patria</em> es una elaboraci&oacute;n sobre las ideas de los que efectivamente son los principales te&oacute;ricos del patriotismo y del nacionalismo europeos, con un af&aacute;n ejemplificador notorio en la redacci&oacute;n. La tesis, en palabras del autor, es: &laquo;Si la patria es menos que una rep&uacute;blica en el sentido cl&aacute;sico, los ciudadanos no pueden ser virtuosos: no pueden amar a un estado que los trata de forma injusta [...]. Si la patria es m&aacute;s que una buena rep&uacute;blica, si es una buena rep&uacute;blica y una comunidad religiosa o cultural o social, la virtud c&iacute;vica probablemente alcanzar&aacute; su m&aacute;ximo. Sin embargo, tambi&eacute;n puede degenerar en el amor de los zelotes por la unidad, no en el amor pol&iacute;tico de los ciudadanos. Esto implica que para que se consolide el verdadero patriotismo, no necesitamos fortalecer la homogeneidad y la unidad, sino trabajar para fortalecer la pr&aacute;ctica y la cultura de la ciudadan&iacute;a&raquo; (p. 229).<br></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[QUE PLANCHE ROSA LUXEMBURGO]]></title><link><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/que-planche-rosa-luxemburgo]]></link><comments><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/que-planche-rosa-luxemburgo#comments]]></comments><pubDate>Thu, 18 Sep 2025 08:30:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/que-planche-rosa-luxemburgo</guid><description><![CDATA[FRANCISCA AGUIRRE. QUE PLANCHE ROSA LUXEMBURGO(Carpenoctem, Madrid, Reedici&oacute;n, 2024)  por ANABEL &Uacute;BEDA BERNAL  LA HABITACI&Oacute;N PROPIA DE FRANCISCA AGUIRRE  &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Planchar unas camisas puede parecer un trasunto inane. Sin embargo, como apunta Clara Morales, es s&oacute;lo el punto de partida de Que planche Rosa Luxemburgo de Francisca Aguirre, cuya primera edici&oacute;n apareci&oacute; en 1994. Su redacci&oacute;n, no obstante, se sit&uacute;a en un tiemp [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:center;"><strong><font size="4">FRANCISCA AGUIRRE. <em>QUE PLANCHE ROSA LUXEMBURGO</em></font></strong><br />(Carpenoctem, Madrid, Reedici&oacute;n, 2024)<br /></div>  <div class="paragraph" style="text-align:right;"><strong><font size="4">por ANABEL &Uacute;BEDA BERNAL</font></strong><br /><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:center;"><font size="4">LA HABITACI&Oacute;N PROPIA DE FRANCISCA AGUIRRE</font><br /><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Planchar unas camisas puede parecer un trasunto inane. Sin embargo, como apunta Clara Morales, es s&oacute;lo el punto de partida de <em>Que planche Rosa Luxemburgo</em> de Francisca Aguirre, cuya primera edici&oacute;n apareci&oacute; en 1994. Su redacci&oacute;n, no obstante, se sit&uacute;a en un tiempo coet&aacute;neo a <em>&Iacute;taca</em> o <em>Los trescientos escalones</em>, aunque presenta ciertas asincron&iacute;as y t&oacute;picos comunes a poemarios posteriores, lo que sugiere una actualizaci&oacute;n del texto hasta 1994, a&ntilde;o en que obtuvo el Premio Fermina Galiana.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; En estos breves y reflexivos textos, Aguirre despliega su mordacidad y su capacidad para sustituir la focalizaci&oacute;n externa por un mon&oacute;logo consigo misma. Es la voz fiera que toda mujer expresa en la intimidad al realizar tareas poco gratas como planchar, lavar ropa o cocinar esperando a otros. La autora explora la iron&iacute;a de las apariencias y la de cuidar a quienes no cuidan en igualdad de condiciones. Desde esta excedencia, nos invita a entrar en su &ldquo;habitaci&oacute;n propia&rdquo;: un piso-hogar donde casi siempre est&aacute; limpiando, planchando, yendo a la compra o reflexionando sobre si su vida, la felicidad o el amor son coherentes; un espacio en el que busca respuestas en soledad o analiza lo que llama &laquo;la jerarqu&iacute;a de problemas&raquo;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El sufrimiento se reserva a momentos de memoria: los escalones de Le Havre, la esperanza de un futuro sin p&eacute;rdidas humanas, la muerte de su padre, el cuidado de sus hermanas y las m&uacute;ltiples historias vividas en ese peque&ntilde;o piso de Madrid, donde el lector ocupa un lugar privilegiado. A trav&eacute;s de una narraci&oacute;n en tercera persona que a veces se quiebra para interpelarnos, Aguirre nos acompa&ntilde;a con una banda sonora que va de Bach y Vivaldi al tango, Paco de Luc&iacute;a o Roc&iacute;o Jurado. Esta suerte de <em>playlist</em> nos recuerda c&oacute;mo la m&uacute;sica act&uacute;a como consuelo y v&iacute;a de escape &mdash;similar en <em>La otra m&uacute;sica</em> (1978)&mdash;, junto a referencias a B&eacute;cquer, Machado, Rosales, Vallejo, la novela polic&iacute;aca, la pel&iacute;cula <em>Memorias de &Aacute;frica</em> y los concursos televisivos. Todo ello se cruza con iron&iacute;as veladas hacia figuras de su &eacute;poca como Lidia Falc&oacute;n, activista feminista y socialista de los a&ntilde;os 80, o actrices argentinas que mantienen intacta su juventud como Nacha Guevara.<br></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/published/que-planche-rosa-luxemburgo.jpg?1760343927" alt="Foto" style="width:453;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La m&uacute;sica y la literatura conviven con el fr&iacute;o madrile&ntilde;o, los madrugones, el mercado, los filetes empanados, el humo, el verm&uacute; solitario, los caf&eacute;s infinitos, el peri&oacute;dico y el inseparable cigarrillo &mdash;s&iacute;mbolo que reaparecer&aacute; en <em>Historia de una anatom&iacute;a</em> (2010), su obra clave&mdash;. Aguirre mezcla lo mundano con lo existencial, pregunt&aacute;ndose si el precio de su vida tranquila y de la felicidad familiar es la monoton&iacute;a y la tolerancia ante los deslices de un Horacio que todav&iacute;a ve en ella a la joven de &ldquo;28 a&ntilde;os&rdquo; de la que se enamor&oacute;. Por &eacute;l sacrifica horas en conferencias, recitales y otros trabajos intelectuales que les permiten mantener una vida humilde, disponer de un estudio, viajar a Buenos Aires y recibir en casa, con tortilla de patatas y vino, a amigos e intelectuales.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A caballo entre la novela breve y el ensayo, su &ldquo;habitaci&oacute;n propia&rdquo; es, en realidad, un latifundio en el que se despliega su vida familiar e intimidad desde la juventud, siempre con la cultura como enclave central, sin apartarnos de esos problemas innobles y de los vicios de pobres que, como recuerda, todos tenemos en tiempos recios.<br></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[LA CONDICIÓN VULNERABLE]]></title><link><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/la-condicion-vulnerable]]></link><comments><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/la-condicion-vulnerable#comments]]></comments><pubDate>Sun, 24 Aug 2025 08:30:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[2018]]></category><category><![CDATA[barcelona]]></category><category><![CDATA[carlos gil gandia]]></category><category><![CDATA[fragmenta]]></category><category><![CDATA[la condicion vulnerable]]></category><category><![CDATA[marta rebon]]></category><guid isPermaLink="false">https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/la-condicion-vulnerable</guid><description><![CDATA[JOAN-CARLES M&Egrave;LICH. LA CONDICI&Oacute;N VULNERABLE(Fragmenta, Barcelona, 2018)[Traducci&oacute;n de Marta Reb&oacute;n]  por CARLOS GIL GAND&Iacute;A  &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Los libros nunca se leen de la misma manera: cada uno se filtra por la mirada emocional e intelectual que llevamos en el instante de abrirlo. Hay t&iacute;tulos que pasan sin dejar rastro y otros que, quiz&aacute; por azar o por descarte, llegan en la hora justa, como si aguardaran a que la vida los reclam [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:center;"><strong><font size="4">JOAN-CARLES M&Egrave;LICH. <em>LA CONDICI&Oacute;N VULNERABLE</em></font></strong><br />(Fragmenta, Barcelona, 2018)<br />[Traducci&oacute;n de Marta Reb&oacute;n]<br /><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:right;"><strong><font size="4">por CARLOS GIL GAND&Iacute;A</font></strong><br /><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Los libros nunca se leen de la misma manera: cada uno se filtra por la mirada emocional e intelectual que llevamos en el instante de abrirlo. Hay t&iacute;tulos que pasan sin dejar rastro y otros que, quiz&aacute; por azar o por descarte, llegan en la hora justa, como si aguardaran a que la vida los reclamara. Entonces adquieren un car&aacute;cter casi m&iacute;stico: recordatorio &iacute;ntimo de lo que necesit&aacute;bamos escuchar. Eso me ocurri&oacute; con <em>La condici&oacute;n vulnerable</em>.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde 2008, lo que se advierte con obstinada claridad es la persistencia de un deterioro m&uacute;ltiple: primero la crisis econ&oacute;mica, que quebr&oacute; la confianza en el porvenir inmediato; despu&eacute;s la erosi&oacute;n social, que dej&oacute; a muchos sin sost&eacute;n; m&aacute;s tarde la pandemia, record&aacute;ndonos la precariedad de nuestros cuerpos; enseguida la guerra en Ucrania y el asedio de Palestina, geograf&iacute;as distintas unidas en la misma cartograf&iacute;a del da&ntilde;o. A todo ello se suma el mundo virtual, que crece como segunda piel, ilusoria e implacable, donde tambi&eacute;n se abren heridas: cuerpos expuestos, entornos desprotegidos, a menudo sin remedio. Esta sucesi&oacute;n de golpes, que oscila entre lo &iacute;ntimo y lo planetario, nos devuelve siempre a la misma evidencia: la fragilidad humana, el equilibrio precario de los lugares y de las vidas que habitamos. Y all&iacute; encuentra sentido el t&iacute;tulo de la obra de Joan-Carles M&egrave;lich.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La descubr&iacute; un d&iacute;a cualquiera. Marta Reb&oacute;n la mencionaba de pasada en una columna de <em>La Vanguardia</em>, y yo, atento a lo aparentemente irrelevante, me qued&eacute; con el t&iacute;tulo. Quiz&aacute; porque resonaba con una convicci&oacute;n que desde hace tiempo me ronda: desconf&iacute;o del dogma contempor&aacute;neo que erige la felicidad como dogma ineludible, religioso. Esa consigna luminosa suele funcionar como coartada para no mirar de frente lo que duele, y por eso resulta tan ajena a lo verdaderamente humano.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;M&egrave;lich, en cambio, se instala en lo que duele, en lo que falta, en lo que no se deja pulir. Propone una &eacute;tica responsiva, no normativa: la finitud de la vida, la fragilidad del cuerpo, la dualidad de lo &iacute;ntimo, la caricia, la vulnerabilidad social. Su escritura seduce no porque prometa consuelo, sino porque se atreve a habitar la intemperie, los m&aacute;rgenes de lo pol&iacute;tico, sin temer el fr&iacute;o. No levanta catedrales filos&oacute;ficas destinadas a desafiar el tiempo; desmonta las que ya existen, pieza a pieza, retirando aquellas que oprimen m&aacute;s de lo que iluminan. Llama a este gesto &ldquo;filosof&iacute;a literaria&rdquo;, acaso con modestia estrat&eacute;gica: en realidad, es un desmonte meticuloso del engranaje kantiano, de ese deber ser de relojer&iacute;a moral que interpreta como veneno vital, un totalitarismo del pensamiento que pretende extirpar la fragilidad que nos constituye.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aqu&iacute; no puedo evitar &mdash;vicio acad&eacute;mico, lo admito&mdash; pensar en el derecho internacional, donde he visto tentaciones semejantes: fijar identidades de v&iacute;ctima o culpable como definitivas, sellando lo que en realidad es m&oacute;vil, contradictorio, lleno de grises. La vulnerabilidad, como la justicia, no puede administrarse desde la rigidez sin traicionarse. Y M&egrave;lich, en este punto, no s&oacute;lo lo entiende: lo asume como &eacute;tica de respuesta frente a los principios absolutos que imposibilitan toda respuesta.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Frente al artefacto fr&iacute;o, opone el temblor de la carne: la vulnerabilidad no como defecto, sino como condici&oacute;n misma de lo humano. Una moral que la ignore no es incompleta, sino fraudulenta. En su lugar propone la &ldquo;decencia&rdquo;: no herir al otro, aunque resulte dif&iacute;cil de vivir. Una &eacute;tica provisional, hecha de prudencia, confianza selectiva, un orden &iacute;ntimo que nos impida perdernos del todo. Ese orden, &iquest;articular&iacute;a una sociedad decente en el sentido de Margalit? S&iacute;.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Y, sin embargo, para m&iacute; la fragilidad humana &mdash;esa que no reh&uacute;ye los conflictos&mdash; tambi&eacute;n debe intentar darles forma. No se trata s&oacute;lo de padecerlos, sino de articularlos, aunque sea de manera precaria, como quien recoge fragmentos de lo que fue y ya no es, pero permanece en un territorio indeleble. Esa resistencia me la recuerdan con nitidez la performance de Marina Abramovi&#263; con Ulay: vulnerabilidad expuesta y desgarrada, pero al mismo tiempo sostenida en un gesto que se niega a desaparecer del todo por medio de la mirada del otro que nos posee, nos modela como un escultor a su escultura.<br></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:57.203389830508%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/la-condici-n-vulnerable_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:42.796610169492%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/joan-carles-m-lich_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En esta obra, el itinerario intelectual de M&egrave;lich recurre a literatos, fil&oacute;sofos, poetas: a Schopenhauer, para cimentar la compasi&oacute;n; a Descartes, con una cr&iacute;tica fina, para reforzar la provisionalidad moral que reh&uacute;ye ser definitiva; incluso concede cr&eacute;dito a la metaf&iacute;sica tomista, si acepta que la tragedia forma parte de la existencia. En cambio, reserva su cr&iacute;tica m&aacute;s dura a Hegel: su filosof&iacute;a del esp&iacute;ritu, al sacrificar la libertad individual, amputa la vulnerabilidad que dice comprender.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo conduce, finalmente, a la amistad (que no identifica, sino transforma, nos recuerda Marina Garc&eacute;s): no como v&iacute;nculo tibio o conveniencia social, sino como alianza &iacute;ntima entre quienes se saben expuestos. En ese espacio &mdash;y en el gesto &uacute;ltimo del abrazo&mdash; M&egrave;lich reconoce un refugio moment&aacute;neo contra el desamparo. No hay paso hacia la trascendencia: no hay Dios, no hay providencia. Toda promesa definitiva le resulta sospechosa. Y ah&iacute; reside la belleza y el v&eacute;rtigo de su propuesta: vivir sin certezas, aunque a veces el fr&iacute;o sea insoportable.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aceptar que la vida no puede eludir conflictos, rupturas o incongruencias es reconocer que la plenitud, cuando llega, no es estaci&oacute;n estable, sino breve alto en el camino. Los momentos en que todo parece encajar son oasis ef&iacute;meros antes de que la arena vuelva a moverse. La precariedad no es un error a corregir, sino la textura misma de la experiencia. Si el mal, el sufrimiento y la indiferencia se repiten con obstinaci&oacute;n, es porque habitamos un mundo que no fue dise&ntilde;ado para garantizarnos justicia o consuelo.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En ese contexto, la vulnerabilidad deja de ser debilidad para convertirse en condici&oacute;n ontol&oacute;gica: no existe una identidad definitiva, sino un yo en permanente negociaci&oacute;n con sus m&aacute;scaras y con sus heridas. Las primeras &mdash;como sugiere &#381;i&#382;ek a prop&oacute;sito de Lacan&mdash; no son simple impostura, sino el recurso que permite, en parte, ser m&aacute;s uno mismo; las segundas, cicatrices emocionales que, como las corporales, nunca desaparecen del todo y con las que se debe aprender a convivir. Pretender neutralizar la muerte, la crueldad o la p&eacute;rdida no solo es in&uacute;til, sino obsceno: un modo de encubrir, mediante f&oacute;rmulas inoculadas desde el nacimiento por el entorno cultural, aquello que exige ser mirado de frente. Tanto en la filosof&iacute;a como &mdash;a&ntilde;ado&mdash; en el derecho, la tarea m&aacute;s urgente no es abolir el absurdo, sino aprender a habitarlo, sabiendo que nuestras m&aacute;scaras, lejos de ser enga&ntilde;os, son a veces las herramientas que nos permiten seguir en pie.<br />&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; En las &uacute;ltimas p&aacute;ginas, el autor confiesa que, para pensar la condici&oacute;n vulnerable, retorna una y otra vez a las mismas lecturas: <em>Macbeth</em> de Shakespeare; <em>La transformaci&oacute;n y otros relatos</em> de Kafka; Beckett, Levinas, Canetti; <em>Moby Dick</em> de Melville; <em>La n&aacute;usea</em> de Sartre; <em>El animal moribundo</em> de Roth; Butler y Cavarero; Blumenberg. Este verano &mdash;en el que todo parece confirmar lo que M&egrave;lich describe&mdash; me trajo su pensamiento como quien recibe un recordatorio necesario. Me impulsa a seguir aprendiendo. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s puede pedirse a un autor, e incluso a la propia vida, en esos momentos en que lo humano &mdash;o ciertos humanos&mdash; parecen empe&ntilde;ados en quebrar, con insistencia ritual, la vulnerabilidad que constituye nuestra condici&oacute;n m&aacute;s verdadera? Su libro, para m&iacute;, ser&aacute; compa&ntilde;&iacute;a a lo largo de los a&ntilde;os.<br></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[PASOS SIN HUELLAS]]></title><link><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/pasos-sin-huellas]]></link><comments><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/pasos-sin-huellas#comments]]></comments><pubDate>Sun, 15 Dec 2024 12:52:47 GMT</pubDate><category><![CDATA[1958]]></category><category><![CDATA[barcelona]]></category><category><![CDATA[fernando bermudez de castro]]></category><category><![CDATA[javier ubeda]]></category><category><![CDATA[jorge cervera rebullida]]></category><category><![CDATA[pasos sin huellas]]></category><category><![CDATA[planeta]]></category><guid isPermaLink="false">https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/pasos-sin-huellas</guid><description><![CDATA[FERNANDO BERM&Uacute;DEZ DE CASTRO. PASOS SIN HUELLAS(Planeta, Barcelona, 1958)  por JAVIER &Uacute;BEDA IB&Aacute;&Ntilde;EZy JORGE CERVERA REBULLIDA  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En esta ocasi&oacute;n, hemos elegido para compartir nuestras impresiones con ustedes una obra que no es reciente ni est&aacute; de plena actualidad. Se trata de Pasos sin huellas de Fernando Berm&uacute;dez de Castro, que result&oacute; ganadora del Premio Planeta de Novela en 1958, tiempos  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:center;"><strong><font size="4">FERNANDO BERM&Uacute;DEZ DE CASTRO. <em>PASOS SIN HUELLAS</em></font></strong><br />(Planeta, Barcelona, 1958)<br /></div>  <div class="paragraph" style="text-align:right;"><font size="4"><strong>por JAVIER &Uacute;BEDA IB&Aacute;&Ntilde;EZ</strong><br /><strong>y JORGE CERVERA REBULLIDA</strong></font><br /><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En esta ocasi&oacute;n, hemos elegido para compartir nuestras impresiones con ustedes una obra que no es reciente ni est&aacute; de plena actualidad. Se trata de <em>Pasos sin huellas</em> de Fernando Berm&uacute;dez de Castro, que result&oacute; ganadora del Premio Planeta de Novela en 1958, tiempos pret&eacute;ritos en los que ser galardonado llevaba aparejada la garant&iacute;a de calidad, no como en la actualidad, por desgracia.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El premio estaba dotado con 100.000 pesetas y se entregaba en el Hotel Palace de Madrid, donde se daba cita a la flor y nata del mundo social y cultural. El jurado estuvo compuesto por hombres de la talla de Wenceslao Fern&aacute;ndez Fl&oacute;rez, Alejandro N&uacute;&ntilde;ez Alonso, Jos&eacute; Mar&iacute;a Gironella, &Aacute;lvaro de Laiglesia, Pedro de Lorenzo, Santiago Lor&eacute;n y Jos&eacute; Manuel Lara Hern&aacute;ndez, todos ellos con indiscutible m&eacute;rito para ejercer de jurado, (de nuevo), no como en la actualidad, por desgracia.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su autor, nacido en La Coru&ntilde;a y cuya narraci&oacute;n tiene algo de autobiogr&aacute;fico, no quiso, por deseo propio, publicar m&aacute;s libros. Cr&iacute;tica y lectores coincidieron en los halagos, pero la familia siempre ha respetado el deseo del autor, que escribi&oacute; algunos textos m&aacute;s que nunca podremos leer. Una l&aacute;stima.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su valor es la simplicidad. Nos deslizamos, igual que hace el protagonista en la inolvidable pista de hielo, por una hermosa y contenida historia de amor, de viajes, de aprendizajes, de amistad y de juventud, de conocimiento de uno mismo, narrada con destreza, con personal&iacute;sima cadencia. Es muy dif&iacute;cil no pensar en Azor&iacute;n, en tanto en cuanto el alicantino abog&oacute; por redactar con sencillez y sin afectaci&oacute;n, aunque Berm&uacute;dez de Castro incluye, en esa aparente facilidad, la retranca gallega, que hace posible el humor en los lugares y momentos m&aacute;s inesperados y que arranca m&aacute;s de una carcajada a sus lectores.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La situaci&oacute;n geogr&aacute;fica bascula entre Londres y Par&iacute;s, dos grandes capitales europeas, aunque, sobre todo en el caso de Londres, se percibe un manifiesto gusto por mostrar sus parques, alguno de sus pueblos cercanos e, incluso, una granja de trabajo, lo que nos aleja, en cierto modo, de escenarios exclusivamente urbanitas. De esta manera, se nos presenta un crisol de personajes, nacionalidades y culturas que han ido a parar a la capital del T&aacute;mesis por diferentes motivos, principalmente, relacionados con el aprendizaje del idioma y otros m&aacute;s bohemios e informales. La novela est&aacute; cuajada de energ&iacute;a, risas, bromas y despreocupaci&oacute;n, que es lo propio de la juventud, hasta que algunos sucesos van haciendo mella en los anta&ntilde;o alegres corazones.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En lo relativo a los personajes, presentaremos primero a Mart&iacute;n Canel, el protagonista, un estudiante de Econ&oacute;micas gallego, de buen porte y estatura, rubio de ojos azules, es decir, lo opuesto a lo que podr&iacute;amos suponer de un espa&ntilde;ol de la &eacute;poca. Mart&iacute;n es de buen car&aacute;cter, risue&ntilde;o, despistado, alguien fiable, de arraigada fe cat&oacute;lica. Es el &uacute;nico hombre en una casa de mujeres, pues es hu&eacute;rfano de padre y lo rodean su madre, un poco extravagante, sus hermanas y su t&iacute;a francesa, de importancia en la trama, dado que ella le ense&ntilde;&oacute; su idioma y eso resultar&aacute; crucial en la trama. Al tratarse del &uacute;nico var&oacute;n, lo malcriaron con mimos y cuidados exagerados.<br></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:48.728813559322%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/pasos-sin-huellas-1958_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:51.271186440678%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/premio-planeta-1958_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este hijo de la peque&ntilde;a burgues&iacute;a gallega acude a la London School of Economics junto a su amigo Antonio Ordov&aacute;s, quien es completamente opuesto a Mart&iacute;n, tanto f&iacute;sicamente como en su modo de ser. Una relaci&oacute;n as&iacute;, una vez est&aacute;n ambos fuera de su entorno de provincias, est&aacute; destinada a que ambos se alejen, lo cual suceder&aacute;, principalmente, porque ambos se encaprichan de la misma f&eacute;mina, una chica noruega muy moderna y divertida, miembro de esa tribu multicultural que se ha reunido en Londres. Atraviesan la historia individuos encantadores y memorables (&iexcl;ay, las &laquo;due&ntilde;as&raquo; de Mart&iacute;n, qu&eacute; mujeres adorables! &iexcl;Ay, el profesor de ingl&eacute;s, Mr. Blyth! &iexcl;Ay, el coronel Novoveski y su sobrino!).<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En esta legi&oacute;n de personajes destacan dos: Sebasti&aacute;n Armijo y <em>mademoiselle</em> Huguette de Guenard. A Sebasti&aacute;n (&laquo;mi discreto y cabal amigo del golfo de Panam&aacute;&raquo;, tambi&eacute;n apodado &laquo;padre de los pobres&raquo; o &laquo;viejo pirata del istmo&raquo;), que arrastra una historia personal dolorosa, lo conocemos al principio, cuando toma a Mart&iacute;n bajo su protecci&oacute;n, al verlo perezoso, desmadejado, falto de direcci&oacute;n, francamente irresponsable. Los modales exquisitos y de otra &eacute;poca del paname&ntilde;o, su delicadeza en la exposici&oacute;n de asuntos que considera que hay que tratar y sus decididas exigencias para que Mart&iacute;n sea un hombre de provecho hacen que cualquiera desee que alguien con esa &laquo;calidad humana&raquo; aparezca en la vida de sus hijos cuando ya deban volar solos.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Intrigado el lector tras haber visto a Mart&iacute;n superar un primer y tontorr&oacute;n amor que no ten&iacute;a visos de llegar a buen puerto, ve aparecer a <em>mademoiselle</em> De Guenard, que irrumpe como el ep&iacute;tome de todo lo franc&eacute;s: altiva, supercivilizada, de buena familia, con estudios, con un perfecto dominio de toda situaci&oacute;n, con modales intachables, de indudable gusto con la ropa y el perfume... Cualquier lector var&oacute;n piensa que es una l&aacute;stima que un personaje de tantas capacidades y tanta perfecci&oacute;n no pueda materializarse. Porque enamora. Huguette enamora.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La relaci&oacute;n entre Mart&iacute;n y Huguette est&aacute; llena de momentos de todo tipo: fascinantes, humor&iacute;sticos, tiernos, de enfado, de peleas, de reconciliaciones, de encuentros y desencuentros, hasta que ambos aceptan que lo suyo es un amor hecho para trascender. Mart&iacute;n la define al principio como &laquo;una chica estupenda, letrada en demas&iacute;a y algo rom&aacute;ntica. Y un poco decadente, quiz&aacute;&raquo;. En pleno &eacute;xtasis amoroso, ser&aacute; para &eacute;l alguien a quien reprochar &laquo;haber despertado en m&iacute; encandilamiento tan cochino y dominante&raquo;. Es inevitable que le confiese &laquo;lo enorme de mi simpat&iacute;a, de mi afecto y camarader&iacute;a, de mi ternura, de mi pasi&oacute;n y mi amor...&raquo;. No podemos relatar aqu&iacute; el final, pero s&iacute; podemos decir que es un final que queda grabado a fuego.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ser&aacute;, en un giro muy tierno, la literatura la que los una. Mart&iacute;n est&aacute; escribiendo una novela y se lo revela a Huguette. &laquo;&iquest;Y qu&eacute; result&oacute; mi entusiasmo comparado con el de aquella estudiante de Letras, fan&aacute;ticamente chiflada por todo lo literario? Agua de borrajas [...]. No s&eacute; c&oacute;mo diablos sucedi&oacute;, pero cuando repar&eacute; en ello Huguette ya tomaba tanta parte en la novela como su autor&raquo;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Respecto a su estilo, lo m&aacute;s remarcable para nosotros son sus memorables di&aacute;logos, en particular aquellos en los que hablan Mart&iacute;n y Sebasti&aacute;n o Mart&iacute;n y Huguette. Debido tanto a la acidez, en ciertos momentos, o a la retranca gallega, en otros, se nos presentan aceradas e hirientes respuestas (&laquo;&mdash;Marimacho. &mdash;Cretino en celo&raquo;. &laquo;&mdash;Imb&eacute;cil. &mdash;Sargentona&raquo;), pero tambi&eacute;n las m&aacute;s bellas declaraciones de amor.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Cu&aacute;les son los temas? El hallazgo y la p&eacute;rdida son los que ejercen de muros de carga, sin duda, ya que de ambos se alimenta el aprendizaje de Mart&iacute;n y ambos son los que marcar&aacute;n su vida. Pese a ello, y apoyado en su fe cristiana, la fe y la esperanza sostendr&aacute;n tambi&eacute;n las consecuencias de los quebrantos que sufre. Por supuesto, no podemos obviar que es un viaje de descubrimiento y que se tratan asuntos universales como la amistad y el amor.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La estructura es bimembre (Londres-Par&iacute;s). Da comienzo en la ciudad brit&aacute;nica, donde contemplaremos la parte m&aacute;s desinhibida, con sucesos inesperados y un ritmo trepidante. La localizaci&oacute;n parisiense se centra en la gloria del amor correspondido, en esos d&iacute;as en los que todo nos embriaga al poderlo compartir con el ser querido, y parecer&iacute;a que no hay nada m&aacute;s ah&iacute; afuera... En la Ciudad de la Luz podemos asistir a la transformaci&oacute;n de Huguette (&laquo;La oruga fr&iacute;a, doctoral y ecu&aacute;nime de meses atr&aacute;s se convert&iacute;a en una cris&aacute;lida con sensibilidad de sism&oacute;grafo&raquo;).<br></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/fernando-berm-dez-de-castro-recibiendo-el-premio-planeta_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%">Fernando Berm&uacute;dez de Castro recibiendo el Premio Planeta</div> </div></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La descripci&oacute;n de los escenarios es siempre acertada, y no s&oacute;lo de estos, sino de los ropajes, los olores y sabores, los sentimientos, etc. Vemos, olemos, tocamos y sentimos lo que el autor desea, as&iacute; que nos tiene en sus manos y nos introduce con dulzura en cada escena. Particularmente pintorescas son las explicaciones gastron&oacute;micas de la comida de las islas que no me resisto a reproducir, al menos, m&iacute;nimamente (&laquo;Tomamos rosbif sanguinolento con pur&eacute; de patatas y tostadas de <em>Welsh rabbit</em>, un cocimiento de queso fuerte y sabroso. De postre nos dieron unos flanes, regados con <em>custard</em>, que parec&iacute;an goma de mascar&raquo;).<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>Pasos sin huellas</em> est&aacute; escrita con extremo equilibrio para, a pesar de abundar en el dolor, compensarlo con alegr&iacute;a, con humanidad, con compasi&oacute;n y con coraje. Todos los personajes se van quedando para siempre en el fondo del coraz&oacute;n.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este libro es para nosotros lo que es el hijo m&aacute;s querido de todos para una madre: si tuviera fallos de car&aacute;cter, se los perdonar&iacute;amos; si careciera de talentos, m&aacute;s lo querr&iacute;amos. Nos ha parecido siempre tan entra&ntilde;able, tan piadosa y tan c&aacute;lida que hemos llegado a no recomendarla, &iexcl;porque hemos pensado que la otra persona no merec&iacute;a leerla! Tan irracional, ya ven, como una madre con su hijo predilecto.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora que ustedes van a hacerse con un ejemplar, sean dignos de la historia del &laquo;pasmo de los Canel&raquo;, Mart&iacute;n. Si nos ven dentro de la novela, por favor, no se lo digan a nadie, gu&aacute;rdennos el secreto.<br></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[PERSONAJES DE SHAKESPEARE]]></title><link><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/personajes-de-shakespeare]]></link><comments><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/personajes-de-shakespeare#comments]]></comments><pubDate>Tue, 10 Sep 2024 09:30:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[2024]]></category><category><![CDATA[catedra]]></category><category><![CDATA[madrid]]></category><category><![CDATA[maribel sola]]></category><category><![CDATA[personajes de shakespeare]]></category><category><![CDATA[william hazlitt]]></category><guid isPermaLink="false">https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/personajes-de-shakespeare</guid><description><![CDATA[WILLIAM HAZLITT. PERSONAJES DE SHAKESPEARE(C&aacute;tedra, Madrid, 2024)  por MARIBEL SOLA  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La tarde es calurosa. Dejo el libro que acabo de terminar sobre la mesa de la cafeter&iacute;a: Personajes de Shakespeare [Characters of Shakespeare&rsquo;s plays], de William Hazlitt, edici&oacute;n de C&aacute;tedra con traducci&oacute;n e introducci&oacute;n de Javier Alcoriza.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dir&iacute;a que, en &eacute;l, m&aacute;s all& [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:center;"><strong><font size="4">WILLIAM HAZLITT. <em>PERSONAJES DE SHAKESPEARE</em></font></strong><br />(C&aacute;tedra, Madrid, 2024)<br /><br /></div>  <div class="paragraph" style="text-align:right;"><font size="4"><strong>por MARIBEL SOLA</strong><br /></font><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La tarde es calurosa. Dejo el libro que acabo de terminar sobre la mesa de la cafeter&iacute;a: <em>Personajes de Shakespeare</em> [<em>Characters of Shakespeare&rsquo;s plays</em>], de William Hazlitt, edici&oacute;n de C&aacute;tedra con traducci&oacute;n e introducci&oacute;n de Javier Alcoriza.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dir&iacute;a que, en &eacute;l, m&aacute;s all&aacute; de volver a visitar las archiconocidas obras, somos atravesados por el alma humana en todas y cada una de sus realidades. Para ello, hay que tener en cuenta, como se explica en la introducci&oacute;n, la peculiar aproximaci&oacute;n del autor a la literatura y a la vida, de la que por nada quer&iacute;a apartarse. Y es que la particular forma en la que Hazlitt entend&iacute;a la lectura le llevaba, en palabras de Alcoriza, a que la poes&iacute;a estableciera una <em>relaci&oacute;n de la mente con</em> <em>la naturaleza para la que no eran precisos mediadores</em>. Justamente por ese motivo, consideraba a Shakespeare como el creador sublime de personajes tan reales que, por un lado, no podr&iacute;an hablar o comportarse de forma distinta a como lo hacen en sus obras y, por otro, era capaz de convertir al lector, con sus miedos, sus deseos y sus pasiones, en los propios personajes.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hazlitt nos los ofrece desvelados, los contrapone y resalta sus caracter&iacute;sticas, nos muestra, con mirada certera, c&oacute;mo desde la dispersi&oacute;n y la casualidad se configura la cat&aacute;strofe; y va analizando los impulsos que Shakespeare perfila para dibujar lo que Ben Johnson llamaba la &laquo;esfera de la humanidad&raquo;: ego&iacute;smo, misantrop&iacute;a, hipocres&iacute;a; venganza, traici&oacute;n, desprecio; hast&iacute;o, indiferencia, frialdad; pero tambi&eacute;n ternura, profundidad, amor; honestidad, justicia, compasi&oacute;n; juventud, humor; locura, voluptuosidad, exuberancia...<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De este modo, la lectura de Hazlitt es un continuo preguntarse por la naturaleza humana en general y la propia en particular. Un ir armando las respuestas al contemplarnos en el espejo shakesperiano, que no interpretar&aacute; la realidad, sino que, simplemente, la colocar&aacute; frente a nuestros ojos para que no podamos hacer otra cosa salvo juzgarla por nosotros mismos.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me quedo mirando con atenci&oacute;n. Con la mano izquierda sostiene las carnes rebosantes de su peque&ntilde;o. Con la derecha, el m&oacute;vil. La expresi&oacute;n del rostro es de enfado. Al otro lado de la l&iacute;nea alguien no ha hecho o no comprende o no est&aacute; a la altura. Ella <em>sabe lo tierno que es amar al beb&eacute; que mama</em>, pero en ese instante poco importa que le <em>haya arrancado su pez&oacute;n de las blancas enc&iacute;as</em>: si no se resuelve esa misma tarde el problema, va a perder mucho dinero. Lady Macbeth esconde su seno, coloca a su contrariado hijo en el carrito, enciende un cigarrillo y, dando &oacute;rdenes, se aleja presurosa por la plaza.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A unos cuantos pasos a mi derecha, un hombre increpa al mantero que vende abalorios al sol justo antes de que alguien silbe. No he conseguido saber el motivo de la discusi&oacute;n. En un abrir y cerrar de ojos han desaparecido bolsos y abanicos. Sobre el suelo s&oacute;lo queda ya la oblonga sombra de Yago, que se vuelve satisfecho mientras abraza sonriente a su esposa. <em>&Eacute;l no es el que es</em>.<br></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:62.71186440678%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/personajes-de-shakespeare_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:37.28813559322%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/retrato-de-william-hazlitt_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pienso que <em>la humanidad tendr&iacute;a que devorarse a s&iacute; misma como los monstruos de los abismos</em>; sin embargo, un poco m&aacute;s all&aacute;, todo a un tiempo, atisbo a Cordelia empujando amable la silla de ruedas de su malencarado padre, a Cleopatra con paso seguro <em>descubriendo nuevos cielos y nuevas tierras</em>, y a Mercucio que, con sus bromas, le ha tirado al suelo a su sobrina la bola de helado de fresa que acababa de comprarle.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es tarde. De camino a casa, escucho en la radio del coche la entrevista a alg&uacute;n pol&iacute;tico. Pese a su nefasta gesti&oacute;n mientras estuvo en el poder, Coriolano no acepta haber perdido las elecciones y est&aacute; furioso.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dec&iacute;a William Hazlitt que <em>la historia de la humanidad es un romance, una m&aacute;scara, una tragedia, construida sobre los principios de la &ldquo;justicia po&eacute;tica&rdquo;</em>. Dec&iacute;a que <em>la tragedia crea un equilibrio de los afectos</em>, que <em>nos hace espectadores reflexivos en las listas de la vida</em>. Dec&iacute;a tambi&eacute;n que <em>la fantas&iacute;a de Shakespeare prest&oacute; palabras e im&aacute;genes a la sensibilidad m&aacute;s refinada de la naturaleza, que luchaba por expresarse</em>. Dec&iacute;a: <em>sus descripciones son id&eacute;nticas a las cosas mismas, vistas a trav&eacute;s del hermoso medio de la pasi&oacute;n</em>.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es precisamente por eso por lo que, en su obra, comprendemos perfectamente que la palabra de Shakespeare es un veh&iacute;culo hacia el sonido primordial; no hacia el prestigio social, la satisfacci&oacute;n de los placeres o los torneos dial&eacute;cticos, sino hacia la necesidad de establecer un nexo con lo esencial, con la naturaleza misma, con la representaci&oacute;n tragic&oacute;mica de esta tarde en la plaza.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya en la cama recuerdo un fragmento de <em>La tempestad</em> del que Hazlitt dice que no es m&aacute;s bello que verdadero. Me digo:<br />&nbsp;<br /><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tranquil&iacute;zate. La isla est&aacute; llena de rumores, de sonidos, de dulces aires que deleitan y no hacen da&ntilde;o. A veces un millar de instrumentos bulliciosos resuena en mis o&iacute;dos y a instantes son voces que, si a la saz&oacute;n me ha despertado despu&eacute;s de un largo sue&ntilde;o, me hacen dormir nuevamente. Y entonces, so&ntilde;ando, dir&iacute;a que se entreabren las nubes y despliegan a mi vista magnificencias prontas a llover sobre m&iacute;; a tal punto, cuando me despierto, &iexcl;lloro por llorar todav&iacute;a!</em><br />&nbsp;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El d&iacute;a ha sido extra&ntilde;o. Apago la luz. Ariel a&uacute;n me susurra: <em>bebo el aire delante de m&iacute;</em>.<br /></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[LA MARCHA RADETZKY]]></title><link><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/la-marcha-radetzky]]></link><comments><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/la-marcha-radetzky#comments]]></comments><pubDate>Sat, 02 Mar 2024 22:11:44 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/la-marcha-radetzky</guid><description><![CDATA[JOSEPH ROTH. LA MARCHA RADETZKY(Alianza, Madrid, 2022)  por RODRIGO L&Oacute;PEZ ROMERO  ERA EL EMPERADOR M&Aacute;S VIEJO DEL MUNDO  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la ca&iacute;da del Imperio Austroh&uacute;ngaro como tel&oacute;n de fondo, Joseph Roth relata en La marcha Radetzky el transcurrir de tres generaciones a partir del llamado &laquo;h&eacute;roe de Solferino&raquo;, un soldado cuya existencia se transforma al salvar la vida del emperador casi por accidente [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:center;"><strong><font size="4">JOSEPH ROTH. <em>LA MARCHA RADETZKY</em></font></strong><br />(Alianza, Madrid, 2022)<br /></div>  <div class="paragraph" style="text-align:right;"><strong><font size="4">por RODRIGO L&Oacute;PEZ ROMERO</font></strong><br /><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:center;"><font size="4">ERA EL EMPERADOR M&Aacute;S VIEJO DEL MUNDO</font><br /><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la ca&iacute;da del Imperio Austroh&uacute;ngaro como tel&oacute;n de fondo, Joseph Roth relata en <em>La marcha Radetzky</em> el transcurrir de tres generaciones a partir del llamado &laquo;h&eacute;roe de Solferino&raquo;, un soldado cuya existencia se transforma al salvar la vida del emperador casi por accidente. El iniciador de esta l&iacute;nea familiar est&aacute; m&aacute;s cerca de su origen aldeano que de la corte que le agradece; la herencia de su gesto heroico pesar&aacute; sobre sus descendientes, quienes ver&aacute;n en su retrato un espejo con el cual medirse. Tanto es as&iacute; que este personaje apenas se muestra en la trama, quedando como una marca de agua.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; M&aacute;s que novela hist&oacute;rica, esta narraci&oacute;n se vale de la historia para enfocar vidas individuales que ejemplifican rasgos de su &eacute;poca. El primer descendiente en la l&iacute;nea es el se&ntilde;or de Trotta, quien vive habituado a su rutina de funcionario viudo, sin saber c&oacute;mo tratar al hijo que vuelve entre per&iacute;odos escolares. Encarna el viejo r&eacute;gimen en cuanto tiene de ordenado. De costumbres estoicas, sus horas est&aacute;n reguladas como las salidas de los trenes. Este hombre que envejece sin sobresaltos sorprende por su parecido con el emperador, una semejanza que llega a sorprender incluso al monarca.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El siguiente en la genealog&iacute;a es Carl Joseph von Trotta, personaje carente de atributos a quien su apellido pesa demasiado. La novela lo acompa&ntilde;a durante el per&iacute;odo comprendido entre sus estudios y el desarrollo de su carrera militar. El joven teniente oscila entre la obediencia y la rebeli&oacute;n, inmovilizado en el regimiento donde apenas le entretienen la bebida o el juego. Poco sociable, la muerte lo rodea desde joven. Due&ntilde;o de un inter&eacute;s por las mujeres casadas que se revelar&aacute; tr&aacute;gico, su falta de determinaci&oacute;n dificulta la simpat&iacute;a del lector, quien lo llegar&aacute; a comprenderlo hasta m&aacute;s adelante.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las vidas del padre e hijo se trenzan a lo largo de la novela. En medio de la crisis previa al desmoronamiento del r&eacute;gimen, sus respectivas soledades parecen incompatibles, pero con el paso del tiempo su relaci&oacute;n dejar&aacute; traslucir momentos de comprensi&oacute;n y sacrificio. Las escuetas cartas que ambos se escriben con regularidad encubren preocupaciones y afectos m&aacute;s hondos de los que dejan adivinar las f&oacute;rmulas. La distancia que separa al jefe de distrito del teniente no se debe solamente a ellos, revela un desencuentro entre generaciones.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El funcionario y el soldado envejecen a ritmos distintos, mientras uno permanece protegido en su despacho, el otro enfrenta cambios vertiginosos. La incomprensi&oacute;n entre padres e hijos es un tema recurrente en el libro, la paternidad no es relevante s&oacute;lo para la familia Trotta. &iquest;No es el emperador tambi&eacute;n un padre? Como la reiterativa marcha del t&iacute;tulo, su retrato vigila paternalmente las barracas del ej&eacute;rcito, los casinos y restaurantes como un recordatorio de la calma conocida.<br></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:64.971751412429%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/la-marcha-radetzky_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:35.028248587571%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/joseph-roth_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El doctor Skowronnek, &uacute;nico amigo del se&ntilde;or de Trotta, confiesa durante uno de sus juegos de ajedrez sobre sus hijos: &laquo;A veces los contemplo mientras duermen. Sus rostros me resultan extra&ntilde;os, apenas los reconozco. Veo que son unos forasteros, de un tiempo que todav&iacute;a ha de llegar y que yo ya no conocer&eacute;. [...] Tienen la cara redonda, sonrosada, cuando duermen. Pero, con todo, hay mucha crueldad en esos rostros dormidos. A veces me parece que es la crueldad de su &eacute;poca, del futuro, que se posa sobre los ni&ntilde;os mientras duermen. &iexcl;No quisiera conocer esos tiempos!&raquo;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La obra se vale tanto de los grandes movimientos pol&iacute;ticos como de la atenci&oacute;n al detalle. <em>La marcha Radetzky</em> sorprende tanto por su penetraci&oacute;n psicol&oacute;gica como por la elegancia de su escritura. Estil&iacute;sticamente admirable, hay cap&iacute;tulos perfectos, como el d&eacute;cimo, dedicado a la apacible muerte del sirviente Jacques, y el decimoquinto, una lograda introspecci&oacute;n en la mente del emperador, cuya vejez no le impide notar las transformaciones alrededor suyo. Son admirables tambi&eacute;n las descripciones de la comida, ya sean los mesurados desayunos del Se&ntilde;or de Trotta o los abundantes refrigerios ofrecidos por el conde Chojnicki, donde se advierte una sofisticaci&oacute;n llevada al exceso.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Francisco Jos&eacute; vive el v&eacute;rtigo de un imperio que se desmorona. El final de una era se advierte en multitud de se&ntilde;ales, sobre todos planea el temor de la decadencia y el presagio del cambio, ejemplificado en las manifestaciones de obreros y los &aacute;nimos de independencia nacional. La falta de sentido en las vidas aisladas parece un reflejo del quiebre hist&oacute;rico. En medio de la incertidumbre pol&iacute;tica se advierte la banalidad de existencias desperdiciadas en la capital, la provincia y la frontera. Tanto el pueblo como la milicia parecen esperar un conflicto que eventualmente llegar&aacute;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Elogio de la monarqu&iacute;a y las antiguas costumbres? En absoluto, aunque el libro traza una comparaci&oacute;n entre dos &eacute;pocas. Sin dejar de notar cuanto hab&iacute;a de caduco en la era previa, la novela critica el posterior tiempo marcado por el olvido y la devaluaci&oacute;n de la vida. &laquo;En aquel tiempo, antes de la gran guerra [....] todav&iacute;a ten&iacute;a importancia que un hombre viviera o muriera. Cuando alguien desaparec&iacute;a de la faz de la tierra, no era sustituido inmediatamente por otro, para que se olvidara al muerto, sino que quedaba un vac&iacute;o donde &eacute;l antes hab&iacute;a estado, y los que hab&iacute;an sido testigos de su muerte callaban en cuanto percib&iacute;an el hueco que hab&iacute;a dejado&raquo;.<br></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[EMMA]]></title><link><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/emma]]></link><comments><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/emma#comments]]></comments><pubDate>Tue, 19 Dec 2023 18:30:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[2020]]></category><category><![CDATA[alma europa]]></category><category><![CDATA[barcelona]]></category><category><![CDATA[emma]]></category><category><![CDATA[jane austen]]></category><category><![CDATA[javier ubeda]]></category><category><![CDATA[jorge cervera rebullida]]></category><guid isPermaLink="false">https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/emma</guid><description><![CDATA[JANE AUSTEN. EMMA(Alma Europa, Cl&aacute;sicos ilustrados, Barcelona, 2020)  por JAVIER &Uacute;BEDA IB&Aacute;&Ntilde;EZ y JORGE CERVERA REBULLIDA  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jane Austen fue una autora inglesa nacida en el siglo XVIII, &eacute;poca de la llamada Regencia, un interregno entre la monarqu&iacute;a de Jorge III y su hijo, Jorge IV, que se caracteriz&oacute; por la escasa estabilidad pol&iacute;tica y las luchas intestinas de poder. Las guerras que manten&iacute;a fu [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:center;"><strong><font size="4">JANE AUSTEN. <em>EMMA</em></font></strong><br />(Alma Europa, Cl&aacute;sicos ilustrados, Barcelona, 2020)<br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:right;"><font size="4"><strong>por JAVIER &Uacute;BEDA IB&Aacute;&Ntilde;EZ y JORGE CERVERA REBULLIDA</strong></font><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jane Austen fue una autora inglesa nacida en el siglo XVIII, &eacute;poca de la llamada <em>Regencia</em>, un interregno entre la monarqu&iacute;a de Jorge III y su hijo, Jorge IV, que se caracteriz&oacute; por la escasa estabilidad pol&iacute;tica y las luchas intestinas de poder. Las guerras que manten&iacute;a fuera de sus fronteras complicaban la econom&iacute;a de la isla, tambi&eacute;n sumergida en la transici&oacute;n que supon&iacute;a la revoluci&oacute;n industrial.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por supuesto, tambi&eacute;n la cultura sufri&oacute; cambios, dadas las circunstancias. De hecho, las obras de Austen pertenecen a un subg&eacute;nero determinado de la novela rom&aacute;ntica, la llamada <em>novela de Regencia</em>, cuyo m&eacute;rito fue apuntalar la belleza y elegancia en la literatura, as&iacute; como acu&ntilde;ar, por as&iacute; expresarlo, una tem&aacute;tica concreta: el matrimonio de conveniencia, las estrictas normas para relacionarse y el clasismo radical. Todo ello se relata de manera detallista y puntillosa, a la vez que se refleja el ascenso de la clase burguesa y la incipiente decadencia de la aristocracia.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque su legado incluye novelas cortas y relatos, destacamos aqu&iacute; sus novelas propiamente dichas, en orden de fecha de publicaci&oacute;n: <em>Sentido y sensibilidad</em>, <em>Orgullo y prejuicio</em>, <em>Mansfield Park</em>, <em>Emma</em> (23/XII/1815), <em>Northanger Abbey</em> y <em>Persuasi&oacute;n</em>. Todas ellas est&aacute;n encuadradas en el g&eacute;nero anteriormente mencionado. Cabe recordar que <em>Northanger Abbey</em> y <em>Persuasi&oacute;n</em> son t&iacute;tulos p&oacute;stumos que se encargaron de publicar sus hermanos tras su temprano fallecimiento, pues muri&oacute; a los 42 a&ntilde;os. Austen marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s, ya que todas sus obras, debido a su condici&oacute;n femenina, fueron publicadas de manera an&oacute;nima, a excepci&oacute;n de estas dos &uacute;ltimas, en las que ya consta su autor&iacute;a.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La vida de Austen se recoge, para quienes se vean atra&iacute;dos por conocerla con mayor profundidad, en <em>Jane. Una vida novelada</em> de Miguel &Aacute;ngel Jord&aacute;n (Ciudadela, 2020), libro que, sin duda, recomendamos para obtener una visi&oacute;n completa de su biograf&iacute;a y circunstancias.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pese a que los lectores de Austen siempre lamentaremos que el vuelo de su pluma se viera truncado por la temprana muerte de la autora, no es menos cierto que todas sus obras gozan de excelente salud y se retoman a menudo, tanto en formato audiovisual, donde las pel&iacute;culas y las series recuperan recurrentemente sus argumentos, como en otras hechuras, entre las que traemos aqu&iacute; como prueba la versi&oacute;n manga de Norma Editorial (2019), otra manera de llegar a p&uacute;blicos distintos y muestra palpable de que las historias encuentran v&iacute;as para llegar a nuevos ojos y o&iacute;dos, incluso siglos despu&eacute;s.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Considerada por algunos cr&iacute;ticos literarios una obra menor, <em>Emma</em> es una <em>rara avis</em>. No sigue el esquema esperado de dama que anhela alcanzar el estado matrimonial para asegurarse el porvenir econ&oacute;mico y social. Ella cuenta con casa propia y una fortuna familiar, motivos ambos que le confieren una libertad de movimientos de la que carecen otras protagonistas. Lo cierto es que la propia autora asegur&oacute; que <em>Emma</em> no le gustar&iacute;a demasiado a nadie, a excepci&oacute;n de a la propia Austen.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La estructura de la novela est&aacute; muy trabajada y delimitada. En su primera parte conoceremos a Emma, su entorno, su familia y sus amistades. En la segunda, seremos testigos de la amistad entre Emma y el se&ntilde;or Knightley. En la tercera se ir&aacute;n resolviendo los conflictos amorosos que se plantearon en las dos primeras. La subdivisi&oacute;n en cap&iacute;tulos es muy acertada, a nuestro parecer, ya que ninguno es de una extensi&oacute;n excesiva y todos permiten detener la lectura en un punto de la trama que se puede considerar apropiado dentro del argumento.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dicho esto, hay un desajuste, a nuestro juicio, entre las tres partes del libro. Si bien la primera es l&oacute;gico que se destine a presentar los personajes, todo en ella transcurre tremenda (y excesivamente) lento, aunque no suponga una tortura dejarse mecer por ese ritmo, ya que el oficio de la autora hace sobrellevarlo bien. Posteriormente, en la segunda se desarrolla toda la trama de mayor importancia y el ritmo se acelera, pero el reproche llega en la tercera parte, en la cual todo se precipita sin aparente raz&oacute;n, dejando atr&aacute;s el control sobre tiempos y sentimientos de los que hab&iacute;a venido haciendo gala, por lo que el lector puede llegar a sentir un poco de perplejidad. El arco es coherente, s&iacute;, pero su ritmo es desajustado, como si hubiera prisa por acabar y cerrar.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El personaje principal, y tan predilecto para la autora que confiere t&iacute;tulo al libro, es Emma, una joven de posici&oacute;n social acomodada que vive en un entorno rural en el cual las tradiciones est&aacute;n todav&iacute;a m&aacute;s arraigadas que en los n&uacute;cleos urbanos del momento. Conviene detenerse en ella, pues es el eje de las tramas, por acci&oacute;n u omisi&oacute;n. La conocemos tras la boda de su institutriz, la se&ntilde;orita Taylor, con el se&ntilde;or Weston, matrimonio que ella est&aacute; convencida de haber propiciado. Este enlace, que ella considera exitoso seg&uacute;n los c&aacute;nones, la impulsa a seguir ejerciendo de casamentera para otros, pero nunca para ella misma.<br></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:66.666666666667%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/jane-austen-emma-orig_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:33.333333333333%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/emma1-orig_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div><div style="height: 20px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 20px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/emma2-orig_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su falta de empat&iacute;a y su alto concepto de s&iacute; misma hacen que tome como pupila a una joven de una clase social inferior, Harriet, y le d&eacute; consejos desacertados que har&aacute;n que esta &uacute;ltima rechace la propuesta de un granjero solo porque Emma cree que Harriet puede aspirar a algo mejor. Incluso llega a empeorar todo al establecer un plan que acerque a su pupila al reverendo Elton, plan que no obtendr&aacute; los resultados que ella espera, debido, fundamentalmente, a que la propia Emma carece de experiencia en el amor y no sabe interpretar correctamente las se&ntilde;ales que ve en los dem&aacute;s, y esto es as&iacute; para otros y para ella misma.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como contrapunto, es interesant&iacute;simo el personaje del se&ntilde;or Knightley, un amigo de la familia, el &uacute;nico que tiene arrestos para ser sincero con Emma y se&ntilde;alarle sus errores. Para nosotros, es un personaje muy logrado que manifiesta serenidad, sentido com&uacute;n, aplomo y saber estar, todo un caballero maduro que puede intentar ense&ntilde;arle la realidad de la vida, a lo que ella se resiste, a pesar de la admiraci&oacute;n que le causa. Las conversaciones de ambos resultan muy reveladoras y complejas. Ambos se respetan y se tratan, con los pertinentes ajustes sociales, de t&uacute; a t&uacute;.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su amistad, finalmente, derivar&aacute; en que encuentran la manera de quererse y formalizar su cari&ntilde;o, aunque para ello Emma deber&aacute; acometer su particular aprendizaje, asumir las ense&ntilde;anzas que le ha dado la vida y admitir que siente amor por el se&ntilde;or Knightley. As&iacute;, ser&aacute; capaz de ser m&aacute;s humilde y manifestarle sus sentimientos, lo que a su vez propiciar&aacute; que &eacute;l la vea con un inter&eacute;s rom&aacute;ntico y ambos puedan iniciar su camino juntos.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La relaci&oacute;n entre ambos personajes, que supone, de facto, el pilar de toda la novela, es entra&ntilde;able desde el punto de vista en que ambos se ayudan a mejorar y se desaf&iacute;an constantemente en sus di&aacute;logos y en los juegos mentales en los que se ven envueltos. Deciden pulir su comunicaci&oacute;n tras haber comprobado que los malentendidos pueden llevar al fracaso cualquier intento de mantener relaciones adecuadas. El desarrollo de su amor se aleja de los estereotipos de la pasi&oacute;n para acercarse a un equilibrio entre la raz&oacute;n y el sentimiento, y tambi&eacute;n simboliza las obvias ventajas de conocerse bien.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por otro lado, el padre de Emma, viudo, es un hombre hipocondr&iacute;aco que da pie a muchas situaciones hilarantes por lo exagerado de sus planteamientos. No obstante, en el cuidado y en la dedicaci&oacute;n filial que le dispensa Emma tambi&eacute;n se puede ver su buen fondo, pues siempre resta importancia a las peque&ntilde;as y grandes man&iacute;as de su progenitor para que el anciano pueda encontrar algo de paz. Esto es crucial tenerlo presente, pues, en otras ocasiones, Emma muestra condescendencia, falta de humildad y presuntuosidad, am&eacute;n de carencia de buen juicio y de criterio. S&iacute;, ya apunt&aacute;bamos a que la propia autora sab&iacute;a que no iba a ser un personaje que concitara muchas simpat&iacute;as entre sus lectores, y s&iacute;, realmente hay momentos en los cuales se tiene la idea de que es una joven agotadora e insufrible, pero hay que tener paciencia para que despliegue una mejor versi&oacute;n de s&iacute; misma.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ant&iacute;tesis de Emma es su hermana mayor, Isabella, que est&aacute; casada y reside en Londres con su marido e hijos. Isabella es una mujer que ha alcanzado la satisfacci&oacute;n vital mediante su matrimonio y la atenci&oacute;n a sus peque&ntilde;os. Siente adoraci&oacute;n por su marido y no cuestiona si su vida habr&iacute;a sido mejor, puesto que no concibe una distinta. Es, por tanto, intachable a ojos de todos, y es tambi&eacute;n lo que podr&iacute;a llegar a ser Emma.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Alrededor de ella aparecer&aacute;n otros habitantes del lugar, quienes aportar&aacute;n vida y colorido, m&aacute;s all&aacute; de los brevemente mencionados; otros caballeros y otras damas de igual rango social que, con sus visitas, cenas, bailes y otros eventos, ir&aacute;n conformando el paisanaje. Bas&aacute;ndose en ellos, Austen ir&aacute; cont&aacute;ndonos la cotidianeidad del lugar, haciendo gala de sus habilidades descriptivas, gracias a las cuales podemos contemplar fotograf&iacute;as vivas y detalladas de cada reuni&oacute;n y del entorno. No dejar&aacute; escapar la oportunidad de criticar solapadamente las maledicencias, las tradiciones con las que no est&aacute; de acuerdo, la hipocres&iacute;a, las marcadas clases sociales, etc.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp; Entre esos otros personajes destacamos a los Weston, con su triste historia del hijo del primer matrimonio de &eacute;l, Frank, al que criaron sus abuelos, pues el se&ntilde;or Weston qued&oacute; en la ruina. El muchacho acude a visitar a su padre y esa visita ser&aacute; una revoluci&oacute;n en el ecosistema cerrado de Highbury. Naturalmente, ser&aacute; una prueba m&aacute;s para Emma y otros personajes, pues sin equivocaciones habr&iacute;a ocasi&oacute;n para introducir enredos que solucionar despu&eacute;s. Ya que todo lo que vamos averiguando lo hacemos a la par que ella, las dudas, las malas interpretaciones, las apariencias y el seguimiento de las estrictas normas tambi&eacute;n nos puede hacer confundirnos a nosotros, y, en ese sentido, es una obra que nos har&aacute; llevarnos sorpresas.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si hubiera que hacer una enumeraci&oacute;n de los temas que se tratan, desde luego, el matrimonio (que no necesariamente el amor) ser&iacute;a uno de ellos. Austen medita sobre lo que supon&iacute;a un buen matrimonio para una mujer, ya que era una garant&iacute;a de conservar la posici&oacute;n social y econ&oacute;mica. Las uniones no se formaban principalmente por amor, sino por intereses espurios, y ven&iacute;an determinadas por las limitaciones sociales. Esto no era as&iacute; para Emma, quien ten&iacute;a asegurados los asuntos econ&oacute;micos, pero esa perspectiva de seguridad le permite analizar de forma desafectada un mayor rango de situaciones.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi&eacute;n el papel de la mujer en la &eacute;poca de la Regencia es uno de los asuntos que se exploran. Las damas se amoldaban a un patr&oacute;n estricto: deb&iacute;an casarse y ser madres, y para ello no precisaban nada m&aacute;s que saber atender las necesidades de la casa y, en el caso de la alta sociedad, algunas habilidades como recitar, tocar el piano, pintar, etc. Sus opiniones y aspiraciones no se valoraban y siempre estaban supeditadas al hombre. Ciertamente, en el caso de Emma, se puede ver que hay personajes femeninos que no est&aacute;n tan fieramente sujetos a las convenciones y encuentran sus parcelas de libertad, pero no son los m&aacute;s numerosos.<br></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/emma3-orig_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otro &iacute;tem importante es la clase social, que en la novela se percibe en el tablero que traza la autora, pues cada pieza del mismo debe ocupar su lugar y moverse seg&uacute;n los pasos que puede dar, predefinidos seg&uacute;n su sexo, su posici&oacute;n econ&oacute;mica y su estatus aristocr&aacute;tico. Dentro de esa asfixiante malla, cada movimiento propio y ajeno han de ser evaluados para lograr ganar la partida.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Respecto al estilo, hallamos que es lo esperable de la autora y del periodo al que se circunscribe el texto. Como ya mencionamos, la autora destaca en las descripciones de ambientes, para las que est&aacute; particularmente dotada. Se detiene en cada detalle porque estos revelan mucha informaci&oacute;n que debemos aprender a descodificar para entender hacia d&oacute;nde se dirige la trama. Resulta primorosa la narraci&oacute;n, pero tambi&eacute;n los di&aacute;logos son de calado, pues est&aacute;n medidos seg&uacute;n los c&aacute;nones, y de una sola respuesta se deben colegir acertadamente las conclusiones. La prosa elegante y sencilla en la que se engarza un lenguaje bien empleado hacen que su lectura sea una grata experiencia, aunque no consideramos que sea la mejor obra de Austen.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para ir concluyendo, nos atrevemos a aseverar que la autora desea dejar claro que la amistad es un valor que se debe defender y respetar, que hay que apostar por una comunicaci&oacute;n m&aacute;s abierta y clara, y que al amor verdadero se llega desde la honestidad. No obstante, nos parece que tras ello hay un potente mensaje clave que sostiene y armoniza todo el argumento: siempre hay espacio y motivo para intentar mejorar. Prueba de ello es Emma, quien da comienzo al libro siendo un modelo de antihero&iacute;na y termina m&aacute;s bondadosa, serena y caritativa.<br></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[LEYENDO A ANNA AJMÁTOVA: RÉQUIEM Y POEMA SIN HÉROE]]></title><link><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/leyendo-a-anna-ajmatova-requiem-y-poema-sin-heroe]]></link><comments><![CDATA[https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/leyendo-a-anna-ajmatova-requiem-y-poema-sin-heroe#comments]]></comments><pubDate>Wed, 05 Jul 2017 22:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[2017]]></category><category><![CDATA[anna ajmatova]]></category><category><![CDATA[natalia carbajosa]]></category><category><![CDATA[poema sin heroe]]></category><category><![CDATA[requiem]]></category><category><![CDATA[universidad de valladolid]]></category><guid isPermaLink="false">https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/escrutinio-del-cura-y-el-barbero/leyendo-a-anna-ajmatova-requiem-y-poema-sin-heroe</guid><description><![CDATA[LEYENDO A ANNA AJM&Aacute;TOVA: R&Eacute;QUIEM Y POEMA SIN H&Eacute;ROE(Universidad de Valladolid, 2017)[Traducci&oacute;n, introducci&oacute;n y notas de Ester Rabasco Mac&iacute;as]  por NATALIA CARBAJOSA  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante la d&eacute;cada de 1990, la poes&iacute;a de Anna Ajm&aacute;tova comenz&oacute; a conocer una difusi&oacute;n en espa&ntilde;ol que no hab&iacute;a tenido hasta el momento, y su nombre se emparent&oacute; con los grandes poetas de la primera mit [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="paragraph" style="text-align:center;"><font size="4"><strong><em>LEYENDO A ANNA AJM&Aacute;TOVA: </em></strong><strong>R&Eacute;QUIEM<em> Y </em>POEMA SIN H&Eacute;ROE</strong></font><br />(Universidad de Valladolid, 2017)<br />[Traducci&oacute;n, introducci&oacute;n y notas de Ester Rabasco Mac&iacute;as]<br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:right;"><font size="4"><strong>por NATALIA CARBAJOSA</strong></font><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Durante la d&eacute;cada de 1990, la poes&iacute;a de Anna Ajm&aacute;tova comenz&oacute; a conocer una difusi&oacute;n en espa&ntilde;ol que no hab&iacute;a tenido hasta el momento, y su nombre se emparent&oacute; con los grandes poetas de la primera mitad del convulso siglo XX ruso: Mandelstam, Pasternak, Tsvetayeva, Mayakovsky o Yesenin, entre otros. La coincidencia de la publicaci&oacute;n de <em>R&eacute;quiem</em> &mdash;su obra m&aacute;s difundida&mdash; en tres traducciones diferentes casi de manera simult&aacute;nea por esos a&ntilde;os puso de manifiesto, como bien ha se&ntilde;alado Mar&iacute;a S&aacute;nchez Puig, las dificultades de traductores y editores para llegar a una s&iacute;ntesis harto complicada; s&iacute;ntesis capaz de trasladar al espa&ntilde;ol, en toda su profundidad, una poes&iacute;a en una lengua tan distante a la nuestra como el ruso, sin perderse por el camino en las ingentes connotaciones de un contexto cultural que opera simult&aacute;neamente en varios planos; el trabado y muy consciente uso del ritmo y la rima; o las m&uacute;ltiples opciones sem&aacute;nticas de opuesto matiz al alcance del traductor; entre otros muchos problemas.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con todo, las dificultades de traducci&oacute;n de <em>R&eacute;quiem </em>parecen <em>pecata minuta</em> junto a las que ofrece <em>Poema sin h&eacute;roe</em>, obra cargada de simbolog&iacute;a popular y culta, entremezcladas con el ambiente art&iacute;stico de San Petersburgo &mdash;por entonces Leningrado&mdash; y los personajes coet&aacute;neos de la autora que lo poblaban. Al menos, todo lector conoce, aun cuando superficialmente, uno de los hilos argumentales, que no el &uacute;nico, del <em>R&eacute;quiem</em>: la detenci&oacute;n del hijo de la poeta en pleno terror estalinista.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quien esto escribe no sabe ruso y, por tanto, no puede juzgar los aciertos y errores de las traducciones existentes. Sin embargo, s&iacute; alcanza a sentir esa sensaci&oacute;n de &ldquo;quedarse en el umbral&rdquo; que todo lector de poes&iacute;a sufre, en mayor o menor grado, al enfrentarse a una traducci&oacute;n. Sensaci&oacute;n contrastada, hasta cierto punto, con la lectura de <em>R&eacute;quiem </em>en una traducci&oacute;n al ingl&eacute;s realizada por Stanley Kunitz y Max Hayward y que, por las peculiaridades de la lengua inglesa, parece ser m&aacute;s &ldquo;libre&rdquo; que las espa&ntilde;olas &mdash;probablemente demasiado en ocasiones&mdash; a la vez que mucho m&aacute;s l&iacute;rica en cuanto a reproducci&oacute;n o, m&aacute;s bien, transposici&oacute;n de ritmo y rima.<br></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:60.028248587571%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/leyendo-orig_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:39.971751412429%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/anna-orig_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sea como fuere, y casi treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de aquellas traducciones que nos dieron a conocer la obra principal de Anna Ajm&aacute;tova, la doctora en filolog&iacute;a hisp&aacute;nica Ester Rabasco Mac&iacute;as, profesora del Instituto Cervantes que ha ense&ntilde;ado, entre otras ciudades, en Mosc&uacute; y Varsovia, ofrece una nueva versi&oacute;n de estos dos poemas largos, imprescindibles para entender la trayectoria ajmatoviana. Su edici&oacute;n presenta peculiaridades que la convierten en un estudio filol&oacute;gico antes que en una traducci&oacute;n al uso. Por un lado, no aparece el texto original, pr&aacute;ctica que hoy d&iacute;a suele ser habitual en las ediciones de poes&iacute;a extranjera. Por otro, el ampl&iacute;simo aparato cr&iacute;tico, en forma de introducci&oacute;n y notas, incide sobre todo en esos planos culturales diversos manejados de forma simult&aacute;nea, a veces en sentido literal (por ejemplo, los ritos funerarios de la religi&oacute;n ortodoxa), a veces contrapuestos (una imagen b&iacute;blica puede transmitir, a la vez, un momento cotidiano, una moda art&iacute;stica o un ejemplo de violencia del r&eacute;gimen sovi&eacute;tico), en singular y poli&eacute;drico efecto, e inagotables en sus resonancias. Al resultado, esa fusi&oacute;n de tradiciones locales y universales o, cuando menos, adscritas a la cultura occidental, pero transmitidas desde la fragmentaci&oacute;n eliotiana de temas y voces po&eacute;ticas, se le a&ntilde;ade una cuidada atenci&oacute;n a la estrofa, el ritmo y la rima en la traducci&oacute;n, con su correspondiente explicaci&oacute;n de efectos sonoros y r&iacute;tmicos destacables.<br></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/uploads/2/5/3/3/25330873/anna-y-su-hijo-orig_orig.jpg" alt="Foto" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="wsite-spacer" style="height:50px;"></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As&iacute;, la aportaci&oacute;n de Rabasco Mac&iacute;as viene hasta cierto punto a completar las propuestas anteriores, a la vez que deja planteadas cuestiones sin resolver que, hasta la fecha, hab&iacute;an pasado desapercibidas, proponi&eacute;ndonos una lectura de ida y vuelta &mdash;del texto a las notas y viceversa&mdash; que reivindica a una Ajm&aacute;tova inserta en una tradici&oacute;n desdichadamente legendaria; a saber, la de aquellos poetas y artistas que sufrieron la brutal represi&oacute;n estalinista y cantaron, al tiempo que los sucesos contempor&aacute;neos, el destino funesto de un pueblo cuya historia se rastrea hasta sus or&iacute;genes medievales:<br></div>  <div class="paragraph"><em>Estrellas de muerte all&iacute; pend&iacute;an</em><br /><em>y bajo las botas ensangrentadas</em><br /><em>y las negras </em>marusias <em>y sus llantas</em><br /><em>nuestra inocente Rus se retorc&iacute;a.</em><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La contenci&oacute;n a la que obliga la b&uacute;squeda de ritmo y rima presenta, para el traductor, el reto de someter a la traducci&oacute;n po&eacute;tica, ya de por s&iacute; en peligro constante de perder la naturalidad expresiva, a un doble filtro de artificialidad. A cambio, le devuelve el sentido de orden que toda expresi&oacute;n art&iacute;stica aspira a oponer ante el caos y el sinsentido. Cuando escribe su <em>R&eacute;quiem</em>, Ajm&aacute;tova es consciente de que su papel ha dejado de ser el de una esteta de ambiciones individuales y, por tanto, su voz ha de sonar inconfundiblemente serena, due&ntilde;a del control que el resto del mundo, derrib&aacute;ndose a su alrededor, ha perdido; por eso, porque conoce la perdurabilidad del arte cuando todo lo dem&aacute;s habr&aacute; perecido (<em>Y si un d&iacute;a pensaran en mi pa&iacute;s / erigir un monumento para m&iacute;</em>), deja constancia de d&oacute;nde habr&aacute;n de recordarla, esto es, a las puertas de la c&aacute;rcel a cuya puerta esperaba d&iacute;a tras d&iacute;a noticias de su hijo (<em>S&iacute; donde trescientas horas de pie estuve, / donde abierto el cerrojo nunca obtuve</em>). El final de esta secci&oacute;n, ep&iacute;logo al poema, supone un feliz ejemplo de esa fusi&oacute;n de diferentes contextos, lograda con una aparente sencillez a la que contribuye sin duda la prosodia, alejando toda tentaci&oacute;n de dramatismo excesivo aun en medio de la tragedia:<br></div>  <div class="paragraph"><em>y que la paloma de la c&aacute;rcel arrulle a lo lejos</em><br /><em>y que los barcos naveguen por el Nev&aacute; en silencio. </em><br></div>  <div class="paragraph" style="text-align:justify;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Leemos en la nota sobre dicha secci&oacute;n: <em>la alusi&oacute;n a la paloma de la c&aacute;rcel no es tan s&oacute;lo simb&oacute;lica y po&eacute;tica: los presos ten&iacute;an la costumbre de echar migas de pan, por entre las rejas de las peque&ntilde;as ventanas, para disfrutar de la presencia de estas aves. El hecho de que arrullen &ldquo;a lo lejos&rdquo; significar&iacute;a que las prisiones se encuentran, por fin, vac&iacute;as. </em>Por tanto, donde la m&eacute;trica y la rima aportan cuidado y respeto al texto fuente, las notas acompa&ntilde;an con el &eacute;nfasis esclarecedor justo. En el caso de <em>R&eacute;quiem </em>son &uacute;tiles; en el de <em>Poema sin h&eacute;roe, </em>obra de naturaleza mucho m&aacute;s oscura, imprescindibles.&nbsp; La propuesta de Ester Rabasco Mac&iacute;as, que revela un conocimiento de gran calado de la cultura y la historia rusas adem&aacute;s del de la lengua, se asoma a la traducci&oacute;n de poes&iacute;a desde presupuestos de mayor alcance que los habituales. Da sentido a la m&uacute;ltiple funci&oacute;n del estudio filol&oacute;gico. Y, por supuesto, es una m&aacute;s que propicia ocasi&oacute;n para volver a asomarse a la obra de Anna Ajm&aacute;tova que, como el personaje, no deja de crecer.<br></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>